Prensa Latina/ inSurGente.- Fuerzas de la resistencia atacaron hoy y tomaron por breve tiempo una prisión en la ciudad de Mosul, en el norte de Iraq, de donde liberaron unos 140 detenidos, informó la policía. Al atardecer decenas de hombres armados con fusiles de asalto llegaron en vehículos a la cárcel de Badouh, y sin mucha resistencia de los guardias pusieron en libertad a 140 de los 150 reos, describió un responsable de seguridad. Agregó que los agentes se vieron forzados a llamar al ejército estadounidense, que envió refuerzos, incluido helicópteros de combate. Durante la huída murieron cinco de los evadidos.
El teniente coronel Alí Mahmud señaló que a comienzos de año ese reclusorio tenía mil 200 prisioneros, acusados en su mayoría por acciones terroristas.
Esta es la primera vez que fuerzas rebeldes asaltan un centro penitenciario desde que el país árabe fue tomado por tropas extranjeras en marzo de 2003.
En uno de los peores atentados de los últimos meses, 93 iraquíes murieron este martes y otros 150 fueron heridos a consecuencia de sendas explosiones simultáneas contra peregrinos que viajaban de Hilla hacia Kerbala (sur), confirmaron fuentes policiales.
La acción fue condenada por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, quien llamó a las autoridades políticas y religiosas iraquíes a proteger a la población civil y a promover el diálogo entre las comunidades.
Por otra parte, el ejército estadounidense informó que nueve de sus soldados murieron la víspera en Diyala y Salahedin como consecuencia de artefactos explosivos colocados en la carretera.
Seis de las víctimas mortales cayeron en esa última localidad, y tres fueron heridos, al chocar el vehículo en que viajaban con una bomba, reveló un comunicado castrense.
Otros tres efectivos perecieron en igual circunstancia, pero en la provincia de Diyala, donde un militar resultó lesionado.
El lunes un soldado norteamericano perdió la vida en Tikrit, junto a un británico que fue abatido por armas ligeras en Basora, sur del país.
Con estas muertes suman 21 los estadounidenses caídos en Iraq en marzo, más un uniformado del Reino Unido, lo cual elevó el promedio a casi cuatro por jornada transcurridos los primeros seis días del mes.
Desde el inicio de la invasión y posterior ocupación de este país en 2003 perecieron tres mil 185 soldados y oficiales de Estados Unidos y 134 de Gran Bretaña.
Pese a los últimos acontecimientos, el presidente George W. Bush manifestó en Washington ante veteranos que el plan de seguridad Imposición de la Ley avanza de manera gradual.
Unos 110 mil miembros del ejército y la policía iraquíes y de las Fuerzas Armadas norteamericanas aplican medidas de excepción en Bagdad, a fin de controlar la ingobernabilidad.