El Nuevo Diario/ inSurGente.- Un día después de la caída del Gobierno de Romano Prodi, propiciado entre otras causas por la negativa de dos senadores comunistas de su coalición a votar, ha comenzado el ajuste de cuentas y el Partido Refundación Comunista, al que pertenece uno de los rebeldes, Franco Turigliatto, se dispone a expulsarle. "Su expulsión es inevitable. Su voto ha causado un daño al país y a muchos electores que nos han votado", afirmó hoy el ministro en funciones de Políticas Sociales, Paolo Ferrero, de Refundación Comunista (PRC), uno de los partidos aliados de Prodi.
Según Ferrero, la expulsión es una cuestión de "higiene política" y una "actitud correcta en las relaciones entre el mandato electoral y lo que se hace en el Parlamento".
El ministro agregó que Turigliatto fue elegido en una lista sin preferencias y con un mandato imperativo: permitir trabajar a Prodi. Su negativa a votar -aseguró- ha causado un gran daño a Italia "y en el centro izquierda estamos alucinados por lo que ha hecho".
La dirección del partido, que lidera el actual presidente de la Cámara de Diputados, Fausto Bertinotti, se reunirá mañana y ya en esa cita, según los medios locales, puede aprobar la expulsión.
Turigliatto, de 61 años, natural de la norteña Rivara, en la provincia de Turín, pertenece al área troskista del PRC. Según ha contado a los medios locales no se arrepiente de lo hecho.
"No estoy arrepentido. Reivindico mi derecho a votar según mi conciencia sobre todas aquellas cosas que no están en el programa de La Unión, como son Afganistán (la presencia de tropas italianas) y Vicenza (la ampliación de la base de EEUU en esa ciudad italiana)", dijo al diario "Corriere della Sera".
El senador rebelde aseguró que "está harto" de decir "sí" a cosas que le dan "asco" y que no ve la hora de irse, ya que tiene centenares de rosas que podar en su jardín.
De la misma opinión es el otro "malo", el senador disidente del Partido de los Comunistas Italianos (PDCI) Fernando Rossi, de 61 años, que aseguró que no se arrepiente y que no volverá a dar la confianza a Prodi si mantiene a las tropas en Afganistán y no revoca la autorización para que la base de Vicenza sea ampliada.
Tanto Rossi como Turigliatto contaron que en las últimas horas han recibidos cientos de mensajes, correos electrónicos y llamadas telefónicas en la que les insultan por su negativa a apoyar a La Unión, que en el Senado sólo tiene dos senadores más que la oposición. Ayer le faltaron dos votos para lograr la mayoría.
Después de la conmoción creada tras el "no" del Senado, comienza a rebobinarse la convulsa sesión en la Cámara Alta. Medios locales resaltan como Anna Finocchiaro, la jefa de filas de los ex comunistas Demócratas de Izquierda en el Senado, suplicaba a Rossi "vota, vota", sin que este se diera por aludido.
Los insultos también le llegaron a Rossi desde sus propias filas y, según las mismas fuentes, algunos senadores comunistas al ver como perdían por negarse a votar le llamaron "gilipollas", "trozo de mierda", "hijo de puta" y "mafioso", mientras desde la oposición los conservadores gritaban "dimisión, dimisión" y algunas parlamentarias de las filas de Berlusconi bailaban entre los bancos del hemiciclo.
Visto la ajustada que tenía la mayoría en el Senado (158 senadores La Unión y 156 los conservadores de Berlusconi), el Gobierno Prodi sacó en varias ocasiones sus propuestas con holgura gracias a los votos de los siete senadores vitalicios.
Ayer todas las miradas estaban dirigidas hacia ellos, pero bastó que el que fuera en siete ocasiones primer ministro, Giulio Andreotti, y el empresario Sergio Pininfarina se abstuvieran, el ex presidente de la República Francesco Cossiga votara no y el también ex jefe de estado Oscar Luigi Scalfaro no acudiera por estar enfermo, para que la moción fuera rechazada.
La abstención de Andreotti ha causado gran sorpresa, debido a que en un principio anunció que votaría sí. Al final, según afirmó, cambió de idea tras escuchar el discurso del ministro de Exteriores, Massimo D'Alema, que le pareció una ruptura con la política exterior realizada hasta ahora.
Con la ironía que le caracteriza, Andreotti, de 88 años, ha quitado importancia a lo sucedido afirmando que con la caída de Prodi "no se acaba el mundo".
En la abstención de Andreotti han visto algunos observadores políticos su "venganza" por la decisión del centroizquierda de no votarle como presidente del Senado en esta legislatura, tras ser propuesto por los conservadores.
Visto que de los senadores vitalicios Cossiga votó no, Andreotti se abstuvo y lo mismo hizo Pininfarina, algún observador político, como Francesco Verderami, ha llegado a afirmar que Prodi ha sido hundido por una "conjura urdida por EEUU (en referencia al pro americanismo de Cossiga), el Vaticano (donde tienen en gran consideración a Andreotti) y los empresarios (gremio al que pertenece Pininfarina)".
Ironías aparte, la mayoría de los observadores y medios coinciden en que la culpa de todo la tiene la ley electoral, que lleva a la inestabilidad política.