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El ex obispo Fernando Lugo |
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Caracas, 13 Feb. ABN.- El religioso paraguayo de origen italiano Pedro Chinaglia justificó la incursión en la política de Paraguay del cura Fernando Lugo, quien anunció sus pretensiones de ser candidato a la Presidencia de esa nación suramericana.
Este martes, el diario ABC Color en su versión digital señala que Chinaglia razona las aspiraciones de Lugo, quien fue sancionado por el Vaticano, dentro de la política, lo que a su juicio es un campo en el que siempre ha participado la jerarquía eclesiástica.
El pasado 31 de enero, el Vaticano envió un comunicado a Lugo en el que le prohibió poner en ejecución todos los actos de potestad de orden y de Gobierno y el ejercicio de todas las funciones y derechos inherentes al oficio episcopal, pero le permite seguir siendo miembro de la iglesia católica.
La Constitución paraguaya prohibe ser Presidente de la República a ciudadanos que sean ministros o representantes de grupos religiosos, por lo cual el cura Lugo formalizó su renuncia como sacerdote ante el Vaticano, petición que fue rechazada por la Santa Sede.
El padre Chinaglia sostuvo que el Vaticano debió haber hecho una excepción con el ex obispo Fernando Lugo en virtud de que «el Papa les permite a los sacerdotes anglicanos que pasan a la Iglesia Católica seguir su ministerio sacerdotal sin que renuncien a su matrimonio, exonerándolos así de la ley del celibato».
Chinaglia aludió también a la afirmación de Fernando Lugo, quien ha expresado estar actuando con la conciencia cristiana y pensando en que el bien de Paraguay le exige renunciar a su misión episcopal y a la obediencia al Papa.
«Los cristianos sabemos que la última norma a seguir en la vida concreta es siempre la propia conciencia y, además, tenemos el don de iluminarla por la fe», señaló Chinaglia refiriéndose a la aserción de Lugo.
El presbítero también señaló que «ninguna autoridad, por más legítima que sea, puede estar por encima de la propia conciencia», al tiempo que recordó que «los apóstoles desobedecieron a las autoridades religiosas y políticas de su tiempo» que les prohibían predicar a Jesucristo resucitado.
Asimismo, Chinaglia indicó: «Es a Dios a quien Fernando Lugo tendrá que dar cuenta de sus aspiraciones políticas, las cuales a él no le parecen un acto de desobediencia a Dios, aunque en el Vaticano piensan que sí».
Este martes, la oposición paraguaya fijó un plazo de 30 días para que Lugo confirme si formará parte o no de la alianza que en las elecciones del próximo año intentará poner fin a 60 años en el poder del Partido Colorado.
El gobernador del departamento paraguayo del Alto Paraná y líder opositor, Gustavo Cardozo, explicó este martes en rueda de prensa que «Lugo debe tomar una decisión política porque los plazos para estructurar la Concertación Nacional con todas las demás agrupaciones opositoras se acortan».
Por otra parte, se conoció una encuesta realizada por la empresa Coin, divulgada este martes por el diario Última Hora, según la cual 63% de los entrevistados tiene una opinión «buena o muy buena» de Lugo como candidato presidencial.
En segunda posición de una lista de 13 posibles candidatos, con 38% de aceptación, aparece el líder del partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), el ex general Lino Oviedo, que cumple condena en una prisión militar por intento de golpe de Estado y no puede presentarse a los comicios de 2008.
Entretanto, la actual ministra de Educación, Blanca Ovelar, es la dirigente del Partido Colorado con mejor aceptación popular y ocupa el tercer puesto de la encuesta con 34% de valoración positiva.