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Fausto Bertinotti |
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ROMA.- El presidente de la Cámara de Diputados de Italia, Fausto Bertinotti, no tiene dudas: América latina está viviendo un "gran proceso de renacimiento político", en el cual "no hay que demonizar a Hugo Chávez".
Así opinó en una entrevista con LA NACION en vísperas de una gira por Chile, Uruguay, Brasil y la Argentina, a donde llega hoy con el objetivo de "reforzar las ya buenas relaciones" que Italia tiene con nuestro país.
Milanés de 66 años, ex secretario general de la CGIL, uno de los sindicatos de trabajadores más importantes de la península y líder de Refundación Comunista -uno de los partidos nacidos del colapso del Partido Comunista Italiano-, Bertinotti, que elogia al gobierno de Néstor Kirchner, es un izquierdista conocido por su elegancia británica y su "erre" afrancesada.
En el país, se reunirá con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, visitará la ESMA y a distintas comunidades de inmigrantes italianas. Además, tendrá una entrevista con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández -en el curso de la cual tendrá un contacto con el Presidente-; con el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini; con el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, y, probablemente, con el canciller Jorge Taiana.
-Usted es la máxima autoridad institucional que llega a la Argentina después de la visita del presidente Carlo Azeglio Ciampi en marzo de 2001. ¿Qué cambió desde entonces?
-Hubo un cambio radical, con una crisis que sacudió al país de manera dramática, y una capacidad de recuperación, no sólo económica, sino ciudadana, cultural y política, verdaderamente extraordinaria. Es más, diría que la Argentina parece haber hecho de la necesidad, virtud, y parece haber aprovechado el abismo de la crisis para construir un nuevo camino, del cual el gobierno de Néstor Kirchner es una expresión bastante significativa y fuerte, tanto en el terreno de la recuperación económica como en el de la justicia social, y de afirmación de los derechos humanos.
-¿Qué opina de la crisis de los denominados "tango bonds" a raíz del default de la Argentina?
-Fue una cuestión dramática que se generó debido a un "cáncer" que tiene que ver con toda la economía mundial internacional, es decir, la movilidad incontrolada de los capitales, y la financierización de la economía... La Argentina se encontró en el centro de un tifón internacional que convirtió al país en un chivo expiatorio y el proceso en cadena llegó hasta los pequeños inversores italianos.
-Sin hablar de las culpas de la Argentina, ¿qué responsabilidad tuvo el sistema bancario italiano?
-Naturalmente, en este proceso en cadena se identifican responsabilidades que tienen que ver con la política argentina y, también, con los bancos italianos. Pero este problema, que hay que resolver, no debe convertirse, como sucedió en el pasado, en un freno en las relaciones entre los dos países, que deben, en cambio, potenciarse.
-Usted es un hombre de izquierda y ve con entusiasmo esta América latina más progresista con Lula en Brasil, Bachelet en Chile, Morales en Bolivia, etcétera. ¿Qué hay de Hugo Chávez, considerado Satanás por Estados Unidos?
-Yo pienso que el intento de dividir para negar la existencia de un fenómeno más general en el continente es una operación maliciosa y tendenciosa. Por supuesto, sé muy bien que hay diferencias, que Chávez no es Lula, y que Lula no es Morales, y que Bachelet no es ninguno de ellos dos. Pero veo un hilo conductor muy neto que une todas estas experiencias. Estamos en un gran proceso de renacimiento político de América latina, fundado sobre dos elementos: el primero es un pacto entre los nuevos líderes y los pueblos, una nueva fundación democrática después de las grandes crisis, del desastre de las experiencias reaccionarias de derecha, y el segundo es la fortísima presencia de un componente de justicia social y de reconocimiento de la causa de los pueblos indígenas.
-¿Hay que incluir a Chávez en este proceso de renacimiento?
-Claro que sí y sería ser miope no ver que evidentemente existe un consenso popular hacia Chávez. Los números hablan muy claramente al respecto. Por otra parte creo que no hay que demonizar a Chávez, sino que hay que aprender a respetar la autonomía de los gobiernos y de los pueblos. En democracia, si un gobierno considera que para alcanzar ciertos objetivos debe hacer intervenciones públicas en la economía, no tiene por qué ser considerado algo malo.
-Usted es conocido por haber hecho caer al primer gobierno de Romano Prodi, en 1998. ¿Ahora cuánto va a durar este gobierno, que se muestra muy dividido en varios temas?
-Cinco años. El electorado dijo que el país debe cambiar y, como en Italia hace falta un cambio profundo, este gobierno tiene que durar, y durará, pese a los problemas normales existentes en una coalición amplia.