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El ex obispo Fernando Lugo |
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La Asunción, 20 Ene. ABN.- El afán desmedido por mantener el estado de cosas reinantes en Paraguay ha incitado actualmente la ira de dirigentes del Partido Colorado ante la postulación a la Presidencia de la República del ex obispo Fernando Lugo.
De acuerdo con el informe de Prensa Latina, varios funcionarios aseguran que el religioso paraguayo no tendrá éxito en la política e incluso han cuestionado irrespetuosamente su capacidad de dirección sin que el prelado haya ocupado antes algún cargo directivo o siquiera haya llegado a la candidatura.
Cabe destacar que el Partido Colorado ha estado en el poder por casi 60 años en la nación suaramericana.
Los cuestionamientos, sostienen analistas, vienen particularmente de ministros que en sus carteras no han logrado ni una transformación en beneficio de las clases populares.
Lugo, quien no vaciló ante las amenazas del Vaticano por su renuncia eclesiástica, insiste en que está decidido a trabajar por el país para poner punto final y definitivo a la larga historia de exclusión.
El ex obispo encabeza la organización Resistencia Ciudadana, integrada por un centenar de agrupaciones sociales y políticas que lo apoyarían con miras a las elecciones presidenciales de 2008.
Su identificación con los pobres, especialmente con los campesinos sin tierras, ha puesto al borde del colapso al Partido Colorado en el poder desde 1947.
Ante la pérdida evidente de protagonismo, el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, reconoció en diciembre último: 'La competencia democrática más difícil de los últimos tiempos para el coloradismo lo constituirán los comicios venideros'.
En medio de los cambios que se respiran en América Latina, con el surgimiento de una nueva era político social, Lugo ha pedido a su pueblo ejercer con coraje su condición de soberano y sumarse 'a la gran cruzada para limpiar a la República de la maleza perversa'.
La falta de condiciones materiales para satisfacer necesidades humanas fundamentales, como empleo, educación, salud, recreación y seguridad, es la razón por la que 36% de los paraguayos quieran hoy abandonar el país.
Paraguay sigue siendo, además, la nación de América Latina que menor presupuesto destina a salud, educación y combate a la pobreza, según indica un informe sobre Gasto Social en el Presupuesto, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo(PNUD).
Mientras el gasto social del resto de la región varía entre 60% y 75%, en Paraguay, la inversión en el sector más necesitado apenas alcanza 42% del gasto público, según añade el documento.
Muy contradictorio también resulta el hecho de que siendo un país rico en recursos hídricos, actualmente unos 2 millones de paraguayos aún no acceden al servicio de agua potable, es decir, casi la mitad de los habitantes está privada del líquido, según reconoce el PNUD.
Y por si fuera poco, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), 80% de las tierras paraguayas está en manos de los latifundistas.
A estas realidades se suman la necesidad de mejores sistemas de control y mayor compromiso no sólo del Estado, sino también de la sociedad civil, de las organizaciones no gubernamentales y de las empresas.
Ante tal situación, el ex obispo Lugo, quien según el resultado de varias encuestas electorales aventaja hasta al propio Duarte, se perfila hoy como una alternativa de cambio para Paraguay.