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General Halutz: Un obsesivo de los genocidios aéreos y las cuentas bancarias |
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Jueves, 18 de enero, IAR Noticias / La renuncia del jefe del estado mayor de Israel, Dan Halutz, y la apertura de una investigación policial contra el primer ministro Ehud Olmert, conmocionaron este miércoles al gobierno israelí, señalan agencias internacionales.
Tanto Halutz, como Olmert y el ministro de Defensa, Amir Peretz, son señalados como los "máximos responsables" de la derrota israelí en el Libano (de la derrota, no del genocidio cometido por los aviones judíos en ese país) , y sus imágenes han caído en picada en todas las encuestas de opinión.
El general Halutz es el más alto cargo que deja sus funciones luego del fracaso de la invasión militar al Líbano.
Según revelaciones de la radio pública israelí, el general Halutz y su estado mayor se encuentran bajo "pesquisa" por la supuesta utilización de tres tipos de bombas de racimo utilizadas en los bombardeos a varias zonas del sur de Líbano.
Halutz, un ex piloto de caza, que comandó las fuerzas armadas de Israel durante el bombardeo de 33 días en Libano, entre julio y agosto pasados, es un duro entre los halcones sionistas de Tel Aviv:
Este general fue el planificador de los asesinatos "selectivos" con misiles contra dirigentes palestinos en la época de Sharon , y el comandante de los bombardeos israelíes que durante 33 días asesinaron a más de 1.200 civiles libaneses, causaron más de 4.000 heridos, decenas de desaparecidos, y convirtieron a puentes, rutas y ciudades libanesas en escombros.
A Halutz sus enemigos internos le achacan una manía obsesiva por resolverlo todo con los bombardeos y la "supremacía aérea" que en Líbano, y bajo su comando, se prolongaron durante 33 días consecutivos sin conseguir su objetivo de máxima: la destrucción de Hezbolá.
A esa obsesión por los asesinatos "selectivos" combinados con bombardeos aéreos sobre poblaciones civiles Halutz agrega su debilidad por las cuentas bancarias.
Investigaciones sobre los estados de cuenta bancaria de Halutz revelaron que, antes de comenzar la masacre aérea en Líbano, el general vendió acciones por un valor de US$26 mil de su propio portafolio, lo que es legal, pero deja en descubierto la catadura especulativa del halcón sionista.
Pero lo de las cuentas bancarias es un asunto "menor" comparado con las investigaciones que el Pentágono (para derivar su propia responsabilidad) ordenó para determinar la responsabilidad de Halutz y del mando militar en la utilización de bombas de racimo en los bombardeos a poblaciones civiles.
En cuanto a la "investigación" sobre el "uso" de las bombas de racimo por la aviación israelí, se trata de una clásica operación del Pentágono (en Irak hicieron lo mismo con el fósforo blanco) y de los sectores internos que quieren desplazar al jefe de la "derrota" para superar la crisis y reemplazarlo por uno que no esté "quemado".
Se trata de una maniobra orientada a utilizar a la cúpula perdedora como chivo expiatorio tapando la responsabilidad institucional del Estado judío y de su establishment en la decisión ejecutada por Halutz y el mando militar.
Concretamente, y según revelaciones de la radio pública israelí, el general Halutz y su estado mayor se encuentran bajo "pesquisa" por la supuesta utilización de tres tipos de bomba de racimo utilizadas en los bombardeos a varias zonas del sur de Líbano.
Según apuntaba en agosto pasado el diario imperial-sionista, The New York Times, el mando militar israelí "podría" haber "violado las regulaciones secretas" que gobiernan la privilegiada ayuda militar, que forma parte de los 3.000 millones de dólares anuales con los que los contribuyentes de EEUU subvencionan a Israel.
De acuerdo a las "formalidades", el uso de bombas de racimo provistas por Estados Unidos a Israel se encuentra limitado a su uso contra objetivos militares, no contra poblaciones civiles.
Como se sabe, son incontables las denuncias de organizaciones de derechos humanos, con testimonios y pruebas documentales, así como del gobierno de Líbano, acusando a Israel de utilizar bombas de racimo en sus 33 días de bombardeos a poblaciones civiles.
Según el Centro de Coordinación y Acción de Minas de la ONU, en un informe del mes de agosto pasado, su equipos han encontrado restos de bombas de racimo en 285 puntos del sur del Líbano.
De acuerdo con el organismo de la ONU, en territorio libanés se encontraron 559 submuniciones del modelo M-42, utilizado en forma de cargas de artillería de 105 milímetros; 663 submuniciones del modelo esparcido por cohetes de artillería M-26y y 5 submuniciones de las bombas CBU-26, que fueron utilizadas en Vietnam y Laos.
También se habrían detectado 608 submuniciones del modelo M-85, producido por Israel.
La estimación es que los explosivos sin detonar encontrados son únicamente una pequeña fracción de las bombas de racimo utilizadas por la aviación israelí en 33 días de bombardeos en Líbano.
Salvando la formalidad de la "investigación" del Pentágono (no solamente el proveedor de las bombas, sino también el entrenador de los pilotos que las arrojan), nadie cree en Washington que las investigaciones a cargo de la Oficina de Controles del Comercio de Defensa puedan concretarse en medidas contra los ejecutores.
Por lo que Halutz, el general de las bombas de racimo y de los asesinatos "selectivos" (junto a su estado mayor), luego de su renuncia, podrá escribir sus memorias de jubilado sin renunciar a su debilidad por las cuentas bancarias.
En definitiva, solo será el "chivo expiatorio" de lo que otros halcones sionistas continuarán después de él: el genocidio en masa con bombas de racimo en Líbano y en Gaza.