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Condoleezza Rice debe comparecer hoy ante el Congreso. Durante su discurso el Mandatario admitió que si se retiran ahora, el Gobierno de Irak caería. Dijo que tendrían que enfrentar a un enemigo “más letal”.
Desde la invasión a Irak en marzo de 2003, la guerra ha costado más de 350 mil millones de dólares a Estados Unidos y la muerte de más de 3 mil soldados norteamericanos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció anoche el envío de “más de 20.000” soldados adicionales a Irak para estabilizar el país, una medida impopular a la que se oponen tanto el Congreso, en manos de los demócratas, como la opinión pública norteamericana.
“Enviaré a más de 20.000 soldados suplementarios a Irak”, afirmó el presidente en un discurso a la nación, transmitido por televisión, en el que tildó de “inaceptable” la situación en el país árabe y asumió la responsabilidad por los errores cometidos.
“Si aumentamos nuestro apoyo en este momento crucial y ayudamos a los iraquíes a romper el círculo de violencia, podemos adelantar el momento en que nuestras tropas regresarán a casa”, añadió, tras atribuir la violencia en Irak a la falta de efectivos y al fracaso de sus iniciativas anteriores.
“Retroceder ahora provocaría la caída del Gobierno iraquí. Un escenario de este tipo significaría que nuestras tropas deberían quedarse aún más en Irak y enfrentarse a un enemigo que va a ser más letal”, aseguró Bush, en un intento por convencer a una opinión pública mayoritariamente contraria (61%) al envío de más soldados.
No escucha
Con esta decisión, Bush desoyó las recomendaciones de la comisión dirigida por el ex secretario de Estado James Baker que instó hace un mes a cambiar la estrategia de Estados Unidos en Irak, mediante un retiro de tropas a más tardar en 2008 y una reanudación del diálogo directo con Irán y Siria.
En cambio, sí prometió poner fin a la influencia de Teherán y Damasco en la violencia iraquí.
En su discurso, el Mandatario se empeñó en demostrar a sus ciudadanos que también aumentaba la presión sobre el Gobierno iraquí para que haga su parte del trabajo: “Se lo dije claramente al primer ministro iraquí (Nuri Al Maliki) y otros dirigentes que el compromiso de Estados Unidos no es eterno”, alertó.
La enésima estrategia de Bush, que costaría 6.800 millones de dólares, tiene el objetivo de salir del atolladero iraquí, con el envío de 4.000 marines a la provincia de Anbar y de unos 17.500 soldados a Bagdad, según precisó un alto funcionario de la Casa Blanca.
Desde la invasión en marzo de 2003, la guerra costó más de 350.000 millones de dólares a Estados Unidos y la muerte de más de 3.000 soldados de ese país.
El parlamento
Los demócratas, que tomaron el control de ambas cámaras del Congreso hace una semana, ya adelantaron que se oponían al aumento de las tropas, a pesar de que no tengan los medios legales para impedir una decisión del presidente, en su calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Frente a esta situación, el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, anunció ayer que “estaba tratando de presentar una resolución bipartidista que se oponga a una escalada en la guerra en Irak. Esperamos presentarla al Senado la próxima semana”, explicó a la prensa.
“Un mono vestido de seda sigue siendo un mono”, añadió el senador hispano Bob Menéndez.
El presidente republicano perdió la mayoría en ambas cámaras del Congreso, en gran medida por su mal manejo de la guerra en Irak en las elecciones del 7 de noviembre, unos resultados que forzaron la renuncia del secretario de Defensa Donald Rumsfeld.
Desde Londres, el principal aliado de Bush, el primer ministro británico, Tony Blair, ya adelantó implícitamente que no contemplaba aumentar sus tropas en Irak, a pesar de formar parte de la misma coalición.
“La situación en Bagdad (donde operan las tropas norteamericanas) es diferente a la situación en Basora”, segunda ciudad del país, donde están desplegadas la mayoría de tropas británicas, explicó.
Bush viajará hoy a la base militar de Gort Benning en Georgia para hablar de su plan, mientras su secretaria de Estado Condoleezza Rice tendrá la difícil misión de ir a defenderlo en el Congreso antes de acudir con el mismo objetivo a Oriente Medio.
ADVERTENCIA
El presidente estadounidense, George W. Bush, advirtió a los estadounidenses del peligro de que una reducción de los esfuerzos de su país en Irak provoque una caída del Gobierno iraquí y una guerra más larga y sangrienta.
También advirtió al Gobierno iraquí de que podría perder el apoyo del pueblo estadounidense si no frena la actual violencia.
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