Washington, 31 dic (PL) La cifra de soldados estadounidenses muertos en Iraq superó hoy los tres mil, noticia nada halagüeña para el presidente George W. Bush, quien espera el año nuevo en su rancho de Crawford, Texas.
Según el sitio digital GlobalSecurity.com, especializado en asuntos militares, el número de bajas mortales en las filas del Pentágono ascendió a tres mil dos, estadística que no ha sido reconocida por el Pentágono.
La emblemática cuantía sale a la luz en medio del debate sobre el posible incremento de fuerzas norteamericanas en Iraq y la expectativa existente acerca de cuál será la estrategia que aplicará Bush para que sus tropas salgan del atolladero en el país árabe.
Se espera que la semana próxima el Presidente anuncie la fórmula que aplicará para dar solución a una guerra, que inició en marzo de 2003 y que, erróneamente, consideró ganada dos meses después.
"Mission accomplished" (Misión cumplida) fue la frase pronunciada por el gobernante el 1 de mayo de ese año, en la cubierta del portaaviones "Abraham Lincoln", cuando dio por concluidas las principales acciones combativas en la nación del golfo Pérsico.
"Mission Accomplished", así decía, incluso, una pancarta ubicada en la torre de mando de la nave, en cuya pista había aterrizado Bush (vestido de piloto) a bordo de un avión S-3 Viking.
A inicios de agosto último, el jefe del Comando Central, general John Abizaid, advirtió sobre el peligro de que la situación en Iraq desemboque en una guerra civil, aunque eludió considerar que el caos existente es consecuencia de la ocupación extranjera.
En una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado, el oficial atribuyó el clima de inseguridad en el país árabe a la llamada violencia sectaria, sin mencionar las acciones de la resistencia.
"Creo que la violencia sectaria ha alcanzado probablemente el peor momento que yo haya visto", indicó Abizaid.
Según el general, la máxima prioridad de las tropas estadounidenses es lograr la seguridad de Bagdad, hasta ahora incontrolable tanto para las fuerzas del Pentágono como para el gobierno iraquí, establecido con el visto bueno de Washington.
Medios noticiosos en Estados Unidos aseguran que la receta que aplicará el presidente Bush incluye el envío de unos 30 mil soldados a Iraq, adicionales a los casi 150 mil ya desplegados, medida contraria a lo propuesto por un grupo de estudio bipartidista.
La intención de enviar refuerzos fue criticada hasta por el mismísimo ex secretario de Estado Colin Powell, uno de los artífices de la invasión.
En recientes declaraciones a la televisora CBS, el ex jefe de la diplomacia estadounidense calificó de grave la situación en Iraq.
"Es grave y se está deteriorando, y nosotros no estamos ganando, estamos perdiendo", afirmó Powell.
Similar tono utilizó el ex secretario de Estado Henry Kissinger, quien aseguró que ya es imposible una victoria militar de Estados Unidos, por lo cual es necesario pensar en un repliegue ordenado de las tropas.
En entrevista con la televisora CNN, Kissinger, quien fuera titular de Exteriores entre 1973 y 1977, recomendó al gobierno del presidente Bush redefinir el curso del conflicto e identificar alternativas viables.