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Tropas británicas en Iraq |
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Londres, 15 dic (PL) Iraq nunca representó una amenaza para el Reino Unido, indicó Carne Ross, un ex diplomático ante la ONU, según el comité de Exteriores de la Cámara de los Comunes, citado hoy por la prensa capitalina.
Ross, quien en 2004 renunció como funcionario del ministerio del Exterior por su rechazo a la ocupación del Estado árabe, afirmó que las armas de destrucción masiva de Bagdad nunca fueron consideradas como un peligro para Londres, señala el diario The Independent.
En general, los responsables británicos a cargo de la cuestión iraquí admitían que cualquier amenaza que hubiera representado Iraq habría sido anulada, afirmó Ross en 2004 en un testimonio ante el referido comité, el cual ahora hace público esos argumentos.
Las declaraciones de Ross se incluyeron entre los elementos manejados por el juez Lord Robin Butler cuando hace dos años investigó las supuestas fallas de la inteligencia al afrontar la agresión al país árabe, en marzo de 2003.
Butler, sin acusar directamente al primer ministro Tony Blair, demostró la falsedad de los argumentos presentados por este último ante el Parlamento, en septiembre de 2002, para tratar de justificar la necesidad de atacar a la nación del Golfo Pérsico.
En aquella ocasión, Blair llegó a plantear que Iraq podría activar sus armas de destrucción masiva en sólo 45 minutos.
Al mismo tiempo, Ross, quien fue primer secretario de la misión británica en la ONU entre diciembre de 1997 y junio de 2002, afirmó que la inexistente amenaza iraquí era una opinión recurrente en el seno del equipo de su país en las discusiones con los estadounidenses.
"Ninguna información que probase alguna intención de Bagdad de atacar a sus vecinos, o Estados Unidos, o a nosotros, llegó hasta mí mientras estuve en mi puesto", subrayó.
La comisión Butler, pese a conocer la falsedad de los argumentos de Blair, evitó a toda costa un emplazamiento directo contra el jefe de Gobierno, quien, sin embargo, debió explicar a qué armas se refería al hablar de un posible despliegue en menos de una hora.
El Primer Ministro debió reconocer que en el momento de presentar el informe de 2002 desconocía con seguridad de que tipo de armamento se trataba, si de destrucción masiva o convencional.
Pero medios de prensa recuerdan que la agresión anglo-estadounidense, lanzada sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de Naciones Unidos, tuvo como pretexto incautar supuestas armas nucleares o químicas, las cuales nunca aparecieron.