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Bachelet prometió que en los próximos días explicará al país por qué decidió que el ex dictador sólo tuviese un funeral con los honores militares |
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TeleSUR _ 13/12/06 - La gobernante Michelle Bachelet, quien fue una de las miles de víctimas de los 17 años de dictadura militar de Pinochet, explicó que en los últimos días ha tenido que tomar decisiones pensando en el bien de “todos los chilenos” y para evitar el enfrentamiento entre las partes.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, consideró este miércoles que la muerte del ex dictador Augusto Pinochet ha simbolizado la partida de un referente de ''divisiones, odio y violencia'' para la nación suramericana, en la que esta semana se registraron manifestaciones contrastantes.
La gobernante, quien fue una de las miles de perseguidas y víctimas del régimen militar que dirigió Pinochet por 17 años, también estimó que el fallecimiento del ex dictador no marcaba una nueva etapa para Chile, porque esa era se inició en 1990, cuando los chilenos ''recuperamos la democracia''.
Dijo que las exequias del ex dictador, quien falleció la tarde del pasado domingo a los 91 años, se desarrollaron con ''la tranquilidad debida'' y ''respetando a los dolientes'', quienes se congregaron sin problemas en la Escuela Militar del Ejército, ubicada en Santiago, donde se efectuó el funeral.
Explicó que durante los últimos días le ha correspondido tomar decisiones como Presidenta de ''todos los chilenos'' y pensando en el bien de los ciudadanos, aludiendo a la determinación de su gobierno de implementar las fuerzas de seguridad para evitar que se ''desbordaran'' los ánimos tras la muerte del ex dictador.
''Como la Presidenta de la República era el momento de actuar (...) evitar el enfrentamiento entre las partes, por eso se tomaron todas las medidas necesarias'', sostuvo, al tiempo que reveló que las acciones implementadas por su gobierno habían sido planificadas con ''antelación''.
Bachelet calificó como un ''éxito'' las medidas tomadas en los últimos días, porque en el país se mantuvo el orden público y sólo se registraron algunos focos localizados de protestas.
La gobernante recordó que ''en Chile caben todos'' y que aspira a que su nación sea ''un país integrado'', por lo que se tomaron las decisiones requeridas para que hubiese espacio para todas las partes, con garantía del ''orden, seguridad y normalidad''.
Prefirió omitir comentarios sobre la decisión de la familia Pinochet de colocar sobre el féretro del ex dictador la banda presidencial, así como explicar, por el momento, su determinación de que el funeral fuese realizado sin honores de Jefe de Estado.
No obstante, prometió que en los próximos días, cuando se hayan calmado los ánimos, explicará al país los argumentos que valoró para decidir que el ex dictador sólo tuviese un funeral con los honores militares que corresponden a un general de la jerarquía que logró Pinochet.
Comentó que ha tomado sus últimas decisiones anteponiendo sus responsabilidades como Presidenta de la República a las que le corresponde como hija del general Alberto Bachelet, quien fue detenido y acusado de ''traición a la patria'' el 11 de septiembre de 1973, al producirse el golpe de Estado de Pinochet contra el presidente constitucional Salvador Allende, y falleció seis meses después en la cárcel tras sufrir torturas.
''El gesto que ha tenido la hija del general Bachelet es entender que es la Presidente de todos los chilenos, es, sobre todo, Presidenta de todos los chilenos (...) He actuado como me parece que una Presidente de la República debe hacer'', señaló, ante la insistencia de los periodistas sobre lo que sintió al momento de enterarse de la muerte del represor.
Bachelet reconoció que entre los chilenos persisten dolores, que se comprenderan por la historia que ha tenido esa nación, pero se mostró partidaria de superar estos sentimientos y ''seguir construyendo el presente y futuro'' de Chile, donde todos los ciudadanos ''tengan una mejor forma de vivir''.
Aseguró que el gobierno no ha detenido sus actividades tras el fallecimiento del ex dictador y lamentó que periodistas nacionales y extranjeros hayan sido víctimas de ''un trato inadecuado'' mientras cubrían informaciones relacionadas al fallecimiento del ex dictador.
''Lamento profundamente el maltrato recibido por la prensa, tanto la nacional como la internacional, esto no demuestra ni expresa los sentimientos de los chilenos (...) Pido excusas a quienes no representan a Chile'', dijo en referencia a los casos de ataques y amedrentamientos que sufrieron periodistas durante el funeral del ex dictador.
Ejército debe sancionar ''falta gravísima'' del nieto de Pinochet
Con respecto al discurso que el capitán del Ejército Augusto Pinochet Molina dio en el funeral de su abuelo, Bachelet consideró que la institución castrense deberá sancionarle por la falta gravísima que cometió a las normas y reglamentos militares.
''Esto constituye una falta gravísima y estamos seguros que el Ejército sabrá actuar como corresponde'', sostuvo tras señalar que el nieto de Pinochet se saltó la línea de mando y que no tenía instrucciones para hablar en público.
La presidenta, que en el pasado también fue ministra de la Defensa, destacó que no será el gobierno la instancia que le dirá al Ejército qué hacer, y explicó que la eventual decisión que tomen las autoridades militares no sería arbitraria, sino basada en las leyes que rigen a Chile.
El capitán Pinochet intervino el martes de manera sorpresiva en la ceremonia fúnebre, para justificar la actuación de su abuelo cuando derrocó por la fuerza al gobierno de Allende y criticar a los jueces que lo encausaron por violaciones a los derechos humanos.
El ex dictador Pinochet murió el pasado domingo a sus 91 años sin que fuera setenciado por las más de tres mil ejecuciones y desapariciones, ni por los miles de casos de presos y torturados que se registraron durante su régimen.