Beirut, 11 dic (PL) Una marea de opositores del gobierno, musulmanes y cristianos, permanece concentrada hoy ante la sede del gobierno aquí en demanda de la dimisión del Gabinete y la celebración de elecciones legislativas.
Los manifestantes, que iniciaron la demostración el 1 de este mes, convocados por el Hizbalá (Partido de Dios, chiítas), copan el centro metropolitano donde estuvo la Línea Verde que dividió en dos esta capital durante la guerra civil que se extendió entre 1975 y 1990.
La movilización es acatada por el movimiento del ex general cristiano maronita Michel Aoun y demanda la dimisión del Gabinete del primer ministro Fuad Siniora, al que acusan de proteger los intereses de Francia y Estados Unidos.
Siniora, de su lado, alertó sobre el estallido de una ola de violencia política y se apoya en los seguidores del extinto ex primer ministro Rafic el Hariri y de partidos derechistas cristianos maronitas.
La confrontación surgió semanas atrás cuando Siniora presionó para obtener del gobierno la aprobación a una resolución de la ONU que autoriza la creación de un tribunal internacional para juzgar el atentado que costó la vida a Hariri.
El multimillonario Hariri murió en febrero de 2005 en un atentado dinamitero contra su caravana mientras se desplazaba por un céntrico distrito beirutino.
Los gobiernos de Francia y Estados Unidos acusan a funcionarios de la inteligencia siria de haber organizado la operación para eliminar a Hariri, pero Damasco refutó las versiones y retiró las tropas que tenía desplegadas en el Líbano como fuerzas de disuasión.
Medios enterados dijeron que hileras de vehículos continúan transportando personas hacia el centro de la capital, procedentes del sur, donde la población musulmana chiíta es mayoría, y del norte y las montañas, en las cuales predominan los cristianos maronitas.
El gobierno, de su parte, movilizó unos 20 mil soldados y oficiales y los dislocó en áreas próximas al Palacio de Gobierno.
Siniora y la demanda de su renuncia para la formación de un gobierno de transición son los centros de las consignas de los manifestantes, los cuales aseguran que mantendrán la protesta hasta que este abandone su cargo y se convoque a elecciones.
Los opositores alegan que la dimisión de seis ministros, cinco islámicos chiítas y uno cristiano ortodoxo, despojó al gobierno de su legitimidad por lo que debe convocar a comicios adelantados.
El general Michel Aoun, que durante la guerra civil lideró un efímero gobierno castrense hasta que fue obligado a exiliarse, afirmó que la oposición anunciará la formación de un gobierno de transición si no se crea un gabinete de unidad nacional.
Ese equipo deberá coordinar la convocatoria a elecciones legislativas.
El único elemento tranquilizador en este caos es la inexistencia de milicias armadas, detonantes de la guerra civil que costó a este país árabe cientos de miles de muertos y lisiados, pérdidas incalculables y la emigración de decenas de miles de personas.