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Washington, 11 nov (PL) El presidente George W. Bush insistió hoy en mantener la guerra de Estados Unidos en Iraq como frente principal de lucha contra el terrorismo, pese a que opositores demócratas reclaman la salida de las fuerzas militares.
En su habitual alocución radial sabatina, el gobernante manifestó que, no obstante, está dispuesto a escuchar las sugerencias de la bancada demócrata y del grupo independiente bipartidario que analiza la posibilidad de cambios en la estrategia bélica contra Iraq.
Al menos dos mil 841 militares norteamericanos murieron en lo fundamental a manos de la resistencia en ese país árabe desde la invasión estadounidense en marzo de 2003, según fuentes del Pentágono.
Bush manifestó su seguridad en que con la nominación del ex jefe de la Agencia Central de Inteligencia Robert Gate como secretario de Defensa -en reemplazo de Donald Rumsfeld- ocurrirán cambios en la estrategia guerrerista de Washington contra Bagdad.
Analistas estiman que la separación de Rumsfeld del cargo que ocupaba constituye una maniobra de la administración Bush para restar presión al tema de la contienda bélica iraquí y ocultar el fracaso en las recientes elecciones legislativas.
En esos comicios de medio término, celebrados el 7 de este mes, el Partido Demócrata aseguró el control de la Cámara de Representantes y del Senado al obtener la mayoría de los escaños en ambos órganos congresionales.
Medios de prensa informaron que la situación de Rumsfeld es compleja debido a que varias asociaciones de abogados lo demandarán en Alemania el próximo martes por su responsabilidad en la práctica de torturas sistemáticas contra prisioneros en Iraq.
Los acusadores pedirán a la fiscalía federal que desarrolle investigaciones contra el halcón caído de la Casa Blanca y otros altos militares norteamericanos por los crímenes cometidos en suelo iraquí en nombre de la llamada guerra contra el terrorismo.
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