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Bagdad, 3 nov (PL) Cuando apenas comienza noviembre, mes que presagia ser tan letal como su antecesor octubre, ya murieron 11 soldados estadounidenses en Iraq, ocho de los cuales perecieron este jueves, informó hoy el mando de ocupación.
En varios partes del ejército a la prensa se detallan el lugar, unidades a la que pertenecen, la hora y las causas que originaron la muerte de los militares, pero se obvian los nombres hasta que la información no sea del conocimiento de los familiares.
De las ocho víctimas letales comunicadas en la jornada del viernes, seis cayeron como consecuencia de artefactos explosivos colocados al borde de la vía, que a la postre se convirtieron en el método más efectivo de la insurgencia contra los ocupantes.
Uno fue abatido en un choque armado y el último perdió la vida en un incidente no militar, según uno de los comunicados.
Del total de uniformados caídos en el mes, ocho fueron en diferentes regiones de Bagdad, en lo fundamental el oeste, norte y este de la capital, mientras el resto sucumbió en la convulsa provincia de Al Anbar.
Esas dos regiones no han podido ser pacificadas por las tropas norteamericanas, el ejército y la policía iraquíes, a pesar de las campañas y medidas de excepción que incluyen a decenas de miles de soldados de ambas fuerzas.
Tan sólo en esta capital fueron desplegados desde junio pasado más de 50 mil uniformados como parte de la operación Adelante juntos, sin resultados promisorios hasta la fecha.
En tres años y siete meses de invasión y ocupación las Fuerzas Armadas de Estados Unidos perdieron dos mil 829 efectivos, cifra que muy bien podría arribar a tres mil antes de fin de año, de mantenerse el actual ritmo promedio de casi cuatro por jornada.
La compleja situación que vive Iraq quedó evidenciada con la visita sorpresa del director nacional de inteligencia estadounidense, John Negroponte, a sólo cinco días de que el Consejero de Seguridad, Stephen Hadley, anduviera por estos lares.
Ambas visitas se inscriben en el actual contexto de controversias entre la administración norteamericana y el gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Malaki, referido a la permanencia de las tropas extranjeras en el ocupado país.
Un comunicado de la oficina del jefe de gabinete informó que durante el encuentro de Al Maliki con Negroponte hablaron sobre la actual situación del ejército y la policía locales y la necesidad de su preparación para garantizar la pretendida seguridad.
En otro orden, ante la especulación de que el próximo domingo el ex presidente Sadam Hussein pueda ser sentenciado a muerte y ocurran levantamientos populares, las fuerzas de seguridad iraquíes fueron puestas en estado de alerta.
La decisión fue comunicada por el titular iraquí de Defensa, Abdul Qader al Obeidi, tras la aprobación del primer ministro y el resto de los mandos militares.
Pasado mañana proseguirá el juicio seguido a Hussein y a siete de sus principales colaboradores, acusados por su implicación en la muerte de 148 musulmanes chiítas en la localidad de Dujail, en 1982, después del intento fallido de magnicidio contra el ex mandatario.
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