Mientras el viceprimer ministro iraquí, Barham Saleh, desde Londres pedía que las fuerzas internacionales "no se vayan corriendo de Irak", el ejército invasor vivía uno de sus fines de semana más sangrientos con seis soldados muertos entre el sábado y el domingo, elevando a 86 el balance de bajas de EEUU durante el mes de octubre, informó el lunes el mando militar estadounidense.
Octubre va a concluir como uno de los meses más mortíferos para el ejército estadounidense desde que en marzo de 2003 invadiese Irak, donde actualmente mantiene desplegados a 140.000 soldados.
Desde 2003, han muerto en Irak 2.792 soldados estadounidenses y personal asimilado, según un recuento de la agencia AFP basado en datos del Pentágono.
En tanto, el viceprimer ministro iraquí, Barham Saleh, urgió hoy en Londres a la comunidad internacional a no irse corriendo del país y previó que para finales de año "siete u ocho" de las dieciocho provincias estarán bajo control directo iraquí.
En declaraciones a la prensa tras reunirse con el primer ministro británico, Tony Blair, Saleh afirmó que corresponde al Gobierno electo de Irak adoptar "las decisiones difíciles".
El viceprimer ministro de Irak reconoció que el compromiso de la comunidad internacional no era "indefinido", pero insistió en que "durante algún tiempo" Irak seguirá necesitando su respaldo.
"Creemos que la comunidad internacional no tiene la opción de largarse corriendo. El futuro de Irak es esencial para el futuro de Oriente Medio y el orden mundial", declaró Saleh a los periodistas en el número 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro británico.
Saleh, que también se reunió con la jefa de la diplomacia británica, Margaret Beckett, recordó que la sociedad iraquí trata de hacer una transición desde "una tiranía a una democracia en el corazón de un Oriente Medio islámico".
"Esta no es una situación sencilla, pero somos conscientes de nuestra responsabilidad", añadió.
El viceprimer ministro iraquí recordó que el Irak de Sadam Husein era un país "inestable" y un "refugio de terroristas", mientras que en la actualidad es socio "de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo internacional".
Saleh rehusó comentar las declaraciones de un diplomático de Estados Unidos, según las cuales su país había sido "arrogante" y "estúpido" en Irak.
Mientras tanto, sunies y kurdos iraquíes conmemoran sin alegría este lunes el Aid al fitr (la fiesta que celebra el fin del mes de ayuno musulmán de Ramadán), marcado este año por la violencia.
Diecisiete reclutas desarmados de la policía fueron asesinados el domingo y otros 24 fueron heridos en una emboscada que les tendieron los rebeldes cerca de Baaquba (a 60 km al norte de Bagdad), según las informaciones obtenidas este lunes de fuentes médicas.
Otros 25 reclutas secuestrados en el lugar del ataque fueron liberados, según un responsable militar iraquí.
para la mayoría de los analistas y observadoress internacionales Irak "está fuera de control" y las aseveraciones del viceprimer ministro sobre que el gobierno iraquí va a "controlar la seguridad" suena absurdo y fuera de lugar.
El jueves pasado, el portavoz del ejército estadounidense, general William Caldwell, dijo que los atentados en Bagdad aumentaron 22% durante las tres primeras semanas del Ramadán -el mes de ayuno musulmán que concluye en los próximos días- en comparación con las tres semanas anteriores, incremento que el general calificó de "descorazonador".
El general admitió el fracaso de EEUU para poner fin a la escalada de ataques y atentados que afecta a Irak y manifestó que el mando militar tiene intenciones de revisar sus planes de seguridad, sobre todo en Bagdad, donde el mes de ayuno musulmán de Ramadán fue particularmente mortífero."Durante las primeras tres semanas del mes de Ramadán, los ataques en Irak aumentaron más de 20%, y la violencia tuvo cada vez más como blanco a las fuerzas de seguridad", señaló el general Caldwell.