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Editorial
Guatemala debe desistir de competir por ser miembro del Consejo de
Seguridad
Mil
veces hemos de reiterar que Guatemala nada gana con ser miembro no permanente
del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, y que nunca,
entonces, debió interesarse por ser miembro de ese consejo, sino que debió
dedicarse a asuntos más importantes para nuestro país, aún en la esfera de las
relaciones internacionales. Mil veces reiteramos también que los cientos de
miles de dólares que el Gobierno de Guatemala ha asignado para competir con
Venezuela, que también pretende ser miembro del Consejo de Seguridad, hubieran
podido tener un destino mucho más valioso; por ejemplo, dotar de equipo de
respiración automática al hospital nacional Nicolasa Cruz, de Jalapa. Por lo
menos treinta niños han muerto en ese hospital durante el presente año, porque
no fueron auxiliados con equipo de respiración automática. Los dos últimos
murieron hace tan sólo algunos días.
Independientemente
de que Guatemala debe dedicarse a asuntos más importantes, y de que ha consumido
absurdamente escasísimos recursos públicos que podrían tener un mejor destino,
es el caso que, realmente, el país que ha estado compitiendo con Venezuela para
ser electo miembro del Consejo de Seguridad, no es Guatemala sino Estados Unidos
de América, cuyo principal interés es, no que Guatemala sea miembro de ese
consejo, sino que Venezuela no lo sea.
Es
Estados Unidos de América, entonces, y no Guatemala, quien ha ganado la mayoría
de rondas de votación en la asamblea de la ONU. Hasta el pasado jueves, por
ejemplo, es Estados Unidos de América, y no Guatemala, el país que había ganado
35 de las 34 rondas de votación. Precisamente John Bolton, embajador de Estados
Unidos de América en la ONU, declaró que el gobierno de su país ha solicitado
constantemente, en todo el mundo, el voto en favor de Guatemala, con el fin de
evitar que el nuevo miembro del consejo sea Venezuela. Francisco J. Arias,
embajador de Venezuela en la ONU, reconoció que su país no compite con
Guatemala, que es un “país hermano”, sino con Estados Unidos de América, que es
el “imperio”.
Una
fotografía, en la cual conversan el Ministro de Relaciones Exteriores de
Guatemala, Gert Rosenthal, y el embajador de Estados Unidos de América en la
ONU, John Bolton, puede interpretarse como una prueba del interés con el cual actúa Estados
Unidos de América actúa en favor de Guatemala, sólo para impedir que Venezuela
sea el país elegido. Ambos diplomáticos podrían haber sido más cautelosos, y
evitar así el acecho fotográfico del embajador de
Venezuela.
Jactarnos,
pues, de haber ganado 34 de las 35 rondas, es ridículo, y hasta tendría que ser
objeto de vergüenza, porque somos únicamente un dócil instrumento que Estados
Unidos de América emplea para combatir diplomáticamente a Venezuela y, más
precisamente, al presidente de ese país, Hugo Chávez, quien se ha declarado
franco enemigo de Estados Unidos de América.
Sólo
hay que aplicar un poco de sentido común para afirmar, con certeza, que si
Estados Unidos de América no tuviera interés en impedir que Venezuela fuera
miembro del consejo, Venezuela hubiera ganado la votación en una primera ronda,
porque hubiera tenido mucho más poder diplomático que Guatemala; pero no tiene
el poder diplomático que tiene Estados Unidos de América y, por consiguiente, ha
perdido 34 de las 35 rondas, y la que no perdió, tampoco la ganó, sino que la
empató.
También
es ridículo, entonces, jactarnos de haber logrado un enorme éxito diplomático,
es decir, derrotar a Venezuela en la mayoría de rondas, aunque en ninguna de
ellas se hubiera obtenido el número suficiente de votos, es decir, dos terceras
partes del número total, que son 192 votos. Es ridículo, porque el éxito
diplomático es de Estados Unidos de América, y no de
Guatemala.
Por
dignidad, Guatemala debe desistir de su candidatura a miembro no permanente del
Consejo de Seguridad. He aquí cuatro argumentos en favor de ese digno desistir.
El primero es que una determinante mayoría de votos favorables que ha obtenido
Guatemala son votos conseguidos por Estados Unidos de América. El segundo es que
el motivo por el cual Estados Unidos de América parece haber tenido éxito en
conseguir esos votos, es que el voto de Guatemala en el Consejo de Seguridad
serviría dócilmente al interés de Estados Unidos de América. El tercero es que
la comunidad de naciones ha insinuado, en las 35 rondas de votación, que no
quiere que Guatemala o Venezuela sea el nuevo miembro del Consejo de Seguridad.
Como se sabe, ese nuevo miembro tiene que ser un país latinoamericano, y
sustituirá a Argentina. El cuarto argumento es que, muy probablemente, surja una
nueva opción, la cual sería elegida, tan sólo para no proseguir más con un
fatigante y tedioso proceso de votación, y eludir así el conflicto implícito que
hay entre Estados Unidos de América y Venezuela.
Desistir
no sólo sería digno. También sería útil, porque los escasos recursos fiscales
podrían, como hemos dicho, tener un mejor destino. En este sentido, hay que
recordarle al Gobierno de la República que debe dotar, a los hospitales públicos, de una cantidad suficiente de equipo de
respiración automática, para que los niños recién nacidos no mueran
miserablemente en esos hospitales mientras nuestros embajadores gastan cientos
de miles de dólares, para que el país sea electo miembro no permanente del
Consejo de Seguridad de la ONU, y sea así útil, no para él mismo, sino para
Estados Unidos de América.