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Frente a la Casa Blanca, una persona coloca un cártel en rechazo a la tortura y una flor roja, por el respeto a la vida. |
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TeleSUR _ 17/10/06 - La Casa Blanca fue escenario de la firma de una controvertida ley que ampara los métodos interrogatorios y la tortura utilizados por los funcionarios estadounidenses, contra detenidos acusados de presunto terrorismo. La normativa, firmada por George W. Bush, también elimina el Habeas Corpus.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush firmó una ley que permitirá a los funcionarios estadounidenses poner en práctica métodos de tortura a través de las prácticas interrogativas.
La ley establece los parámetros para los interrogatorios y los tribunales militares que juzgarán a los acusados de presunto terrorismo.
Amparada bajo el programa de seguridad nacional y la lucha antiterrorista que adelanta la Casa Blanca, la normativa permitirá al Gobierno estadounidense continuar con las prisiones secretas que mantiene en distintas partes del mundo, como Irak, Afganistán y Cuba (Base naval de Guantánamo).
Entre sus principales puntos, la ley contempla además la eliminación del Habeas Corpus, para cualquier persona que sea detenida por EEUU y que ese país considere que es terrorista.
El Habeas Corpus es una garantía constitucional que ampara los derechos fundamentales de vida y libertad que posee todo ser humano.
También habilita a los tribunales militar a sentenciar a cualquier detenido acusado de terrorismo.
La legalidad de los tribunales militares fue objetada por el Tribunal Supremo de EEUU. La máxima instancia judicial consideró que esos tribunales son violatorios de las leyes estadounidenses y del derecho humanitario internacional.
Funcionarios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) especialistas en derechos humanos, rechazaron la nueva ley promulgada en Estados Unidos, por considerarla violatoria de la Convención de Ginebra, que es el máximo estatuto del derecho internacional humanitario.
Durante la firma, algunas personas y activistas de derechos humanos se congregaron a las afueras de la Casa Blanca para expresar su rechazo a la nueva ley.