 |
General Richard Dannat |
|
|
Londres, 15 oct (PL) Miembros del gobierno laborista del primer ministro británico, Tony Blair, buscan hoy despedir al jefe del Estado Mayor General, Richard Dannat, tras su demanda de una pronta retirada de las tropas nacionales de Iraq.
El general afirmó que la invasión anglo-estadounidense al estado árabe, en marzo del 2003, fue una "patada en la puerta" de ese país, atacado unilateralmente, sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU.
Además, el oficial admitió que la presencia de más de siete mil soldados del Reino Unido en la nación del golfo Pérsico "exacerbaba los problemas de seguridad" en ese país.
Un miembro del gabinete declaró al periódico Sunday Mirror que Dannat debería ser sacado de su puesto, pues sus comentarios de ninguna forma corresponden con su posición.
Otro miembro del ejecutivo señaló al rotativo sensacionalista que era de esperar esa actitud del actual jefe de Estado Mayor, quien consideró que Londres mostró una abierta ingenuidad al planificar la etapa de pos-guerra en Iraq.
La programación de esa fase fue pobre, probablemente basada más en el optimismo que en un plan coherente, estimó Dannat, quien parecía referirse con ello a las acciones de la resistencia iraquí que enfrentan a diario las tropas de ocupación.
El equipo de Blair, opinó, pecó de ingenuo al asumir el reto de imponer una democracia liberal en Iraq, en un esfuerzo por dejar en un segundo plano otros propósitos de la invasión, lanzada bajo el argumento de incautar armas de destrucción masiva.
Las revelaciones aparecen cuando un reciente sondeo del instituto ICM demostró que el 71 por ciento de los interrogados estima que la presencia de los más de siete mil uniformados del Reino Unido en el estado árabe empeora la seguridad en esa región.
Además, el 74 por ciento de los encuestados se pronunció por la inmediata retirada de esas fuerzas, en su mayoría desplegadas en la sureña provincia de Basora, donde ya perdieron al menos 118 hombres desde el inicio de la agresión.
Por su lado, el dominical The Observer revela que varios programadores militares pidieron a principios de este año la salida de al menos la mitad de las tropas presentes en la nación del golfo Pérsico para poder atender la misión en Afganistán.
Desde julio pasado, Gran Bretaña asumió misiones en regiones del sur de la nación asiática con cinco mil 500 militares para sustituir a fuerzas norteamericanas participantes en la operación Libertad Duradera, dirigida a enfrentar a grupos armados talibanes.
The Observer agrega que planificadores de acciones bélicas demandaron en un reporte la salida de Iraq de entre un tercio y la mitad de los soldados presentes allí antes de mayo venidero para suplir las necesidades en Afganistán.
La publicación indica que el informe fue realizado antes de que el entonces ministro de Defensa John Reid enviara las tropas al estado asiático, en tanto la presión para sacar uniformados de Iraq se incrementó últimamente, a causa de la intensidad de los combates en Afganistán, donde ya murieron más de 40 militares británicos.