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Londres, 14 oct. - El debate político desatado por el jefe del ejército británico, general Richard Dannat, continúo hoy al anunciar oficiales que respaldan sus declaraciones sobre la retirada de las tropas de Iraq.
Para subordinados de Dannat llegó la hora en que un superior salga en defensa del ejército, según pública esta jornada el periódico The Times.
De acuerdo con diario, altos oficiales dieron un espaldarazo a las declaraciones del general divulgadas ayer en el Daily Mail, que provocaron la polémica.
Dannatt consideró que la presencia de soldados británicos, más de siete mil, en suelo iraquí exacerba los problemas de seguridad del Reino Unido en el orbe.
El general se convirtió en la primera figura militar de ese rango en abogar por el repliegue de las tropas del estado árabe, donde han muerto más de 118 soldados de este país.
Estamos en un país musulmán, donde para sus habitantes los extranjeros son bienvenidos cuando los invitan, pero esta claro que no fuimos invitados por ellos, afirmó.
El general, quien asumió el mando del ejército en agosto último, describió como una patada a una puerta, la forma en que entraron los extranjeros en territorio iraquí, cuando fue invadido por soldados anglo-estadounidenses en marzo de 2003.
También precisó que la poca aceptación que tuvieron al principio se tornó en la actualidad en tolerancia.
Dannat criticó la forma en que se planificó la guerra contra Iraq, la cual consideró fundamentada en una base optimista y carente de coherencia.
En ese sentido, calificó de ingenuo al gobierno por plantearse instaurar una democracia liberal favorable a occidente en ese estado del Golfo Pérsico.
Las declaraciones del general, con una amplia hoja de servicios en misiones en el exterior, cayeron como un jarro de agua fría al Ejecutivo del primer ministro, Tony Blair.
En consecuencia, el gobierno emitió un comunicado reiterando que las tropas británicas están en Iraq a petición del nuevo gobierno, justificación ratificada luego por un vocero del Ministerio de Defensa.
Sin embargo, poco después, en declaraciones a la BBC, Dannat dijo, sin retractarse, que se refirió a la retirada teniendo en cuenta el fin de la misión y aclaró que no discrepaba con el gobierno.
En un intento por pasar la pagina, Blair salió al ruedo al restar importancia a esas declaraciones y afirmar que el general quiere, al igual que el ejecutivo que el ejército abandone el estado árabe cuando concluya su trabajo.
Mientras los conservadores pidieron aclaración al gobierno sobre la existencia de un cambio de postura en Iraq, los liberales denunciaron que con esas declaraciones salió a la luz el fracaso de la política de Blair en suelo iraquí.
Precisamente, el primer ministro debe a esa estrategia el inicio del deterioro de su imagen y la pérdida de credibilidad al involucrar a Gran Bretaña en una invasión justificada con falsos argumentos.
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