Sao Paulo, 9 oct (PL) Por primera vez un presidente brasileño en ejercicio aceptó participar en un debate con su principal oponente en la televisión, lo que es considerado hoy un suceso histórico.
Intercambiaron preguntas, ideas y cuestionamientos en igualdad de condiciones y con el mismo tiempo para exposiciones el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ex gobernador paulista Geraldo Alckmin.
El debate, que transcurrió hasta tarde en la noche del domingo, incluyó 72 intervenciones de candidatos y se abrió con una pregunta sobre recortes en la previdencia (seguro social).
El aspirante del opositor Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) dijo que "cortará fondos de la corrupción, de la ineficiencia del gobierno y de los 20 mil cargos de los funcionarios públicos".
El candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT) observó que su oponente lo único que supo hacer como gobernador de Sao Paulo fue recortar salarios y privatizar.
Aclaró Lula que quien propone no cortar gastos de la previdencia es el gobierno del PT, que recibió un país sin crédito ni estabilidad y controló la inflación, mejoró la economía y creó siete millones de empleos.
Agregó el presidente que la administración anterior aumentó los impuestos en un 35 por ciento y el PSDB y sus aliados no han querido votar en el parlamento la nueva reforma fiscal necesaria al gobierno.
Alckmin atacó entonces preguntando de dónde venía la millonaria suma decomisada a dos petistas que intentaban comprar un dossier de figuras de la oposición.
Lula le respondió que es presidente y no policía y corresponde a esa institución de seguridad investigar y descubrir de dónde salió el dinero y quién tramó esa trampa.
Ante la insistencia de Alckmin por saber le dijo: "Antes, con media hora de tortura se sabía. Pero el gobierno del PT no tortura, no se cometen injusticias ni se acusa a inocentes".
El presidente evocó que fue en la administración anterior del social demócrata Fernando Henrique Cardoso cuando comenzaron más del 60 por ciento de los casos de corrupción descubiertos actualmente.
Criticó a Alckmin por haber impedido que en Sao Paulo funcionaran 69 comisiones parlamentarias para investigar cuestionamientos al gobierno estadual que entonces ejercía.
Ante una observación de Alckmin sobre cinco ministros denunciados por corrupción, Lula dijo que "lo novedoso es que todos fueron removidos de sus cargos, porque no escondemos la basura debajo del tapete".
Alckmin no respondió a la pregunta de a dónde fueron a parar los dineros de las privatizaciones emprendidas por el PSDB y en cambio cuestionó el uso social dado por el gobierno de Lula a la renta.
Invertimos en programas sociales para que la población coma, estudie y trabaje y creamos universidades y escuelas técnicas pues gastamos en mejorar la vida de los brasileños, respondió Lula.
Recordó grandes proyectos en marcha como el polo petroquímico de Río de Janeiro, el siderúrgico de Fortaleza y la refinería de Pernambuco, junto a universidades para generar empleos de calidad.
Entonces Alckmin arremetió contra la política exterior de Lula y lo acusó de debilidad frente a la nacionalización del gas boliviano y la entrada de productos chinos.
"No es la época de la Guerra Fría -respondió Lula- No voy a invadir a Bolivia, ni a seguir la política de barbarie perpetrada contra Iraq. Con Bolivia se negocia y China compró 100 aviones a Brasil".
En el plano de los comentarios, el gobernador electo de Sao Paulo José Serra (PSDB) opinó que Alckmin tuvo el mejor desempeño durante el debate, porque fue agresivo.
Pero Marta Suplicy, coordinadora de campaña de Lula, consideró a Alckmin "un candidato de plástico, programado, que no escucha, que no conoce Brasil y que no hizo la discusión que el país precisa".
Video fuente: VTV
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