SAN JUAN/corresponsal EDLP — El
jefe de la Policía nacional, Pedro Toledo, informó ayer que cuando
intercedió por la seguridad y la vida del comandante Machetero
Filiberto Ojeda y su esposa, se le hizo creer que el Buró Federal de
Investigaciones de Estados Unidos negociaba la rendición del jefe
machetero y que la mujer había sido dejada en libertad.Sin
embargo, esa noche, Ojeda se desangró hasta morir mientras el FBI
impedía que recibiera atención médica y a su esposa, Doña Elma Beatriz
Rosado Barbosa, la encapucharon y la trasladaron en secreto a una
prisión federal donde fue mantenida incomunicada hasta el día
siguiente.
Así
se desprende de lo declarado por el Superintendente Toledo, quien dio a
la prensa los detalles sobre las gestiones que hizo para cumplir la
orden del Gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, de interceder por la
seguridad y la vida de Ojeda y su esposa el 23 de septiembre del año
pasado, cuando un grupo comando del FBI asaltó la casa de ambos en
Hormigueros.
La
orden del Gobernador, publicada el sábado por EL DIARIO-LA PRENSA,
impactó ayer martes los medios noticiosos de Puerto Rico cuando el jefe
Toledo dio los detalles durante una rueda de prensa en el Palacio de
Santa Catalina, sede de la gobernación.
Toledo
dijo que el día de los hechos conversó en varias ocasiones con el FBI y
que se mantuvo recibiendo información de lo que pasaba en el operativo,
en especial de parte de los oficiales de la Policía nacional destacados
en la zona. Fue claro en indicar que era muy poca la información que
daba el FBI y que “mantuvimos al gobernador en todo momento informado
de lo que nos estaban dando, de lo que nos estaban diciendo”.
“A mí se me estaba informando que estaban negociando en todo momento”, dijo Toledo y agregó “si estás negociando, estás vivo”.
Según
su relato, en un momento de la noche comenzó a recibir informes de
prensa de que había rumores relativos a que habían matado a Ojeda y que
llamó a Fraticelli para pedirle que el FBI hiciera un comunicado de
prensa a fin de desmentir esos rumores que creía equivocados y además
“hice unas expresiones de que se debía hacer todo lo posible porque se
arrestara con vida”. Fue en ese momento, según su versión, en que
Fraticelli le indicó “que creía que estaba herido y que no estaba
contestando las llamadas”.
Además, supuestamente Fraticelli le indicó que se emitiría un comunicado desde Washington.
En lo tocante a la viuda de Ojeda, la brecha entre los hechos y la información habría sido más amplia.
“Nos
informaron, no sé exactamente el momento, de que a ella la habían
detenido y que eventualmente la habían soltado. En ese sentido, la
seguridad de ella sabíamos que estaba garantizada”, dijo Toledo.