Tegucigalpa/EFE — El Comité de
Organizaciones de Pueblos Indígenas de Honduras (COPINH) declaró ayer
“persona non grata” al presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, y
repudió la visita del gobernante electo de México, Felipe Calderón.Las
manifestaciones contra Saca y Calderón fueron expresadas en un
comunicado que entregaron ayer a la prensa antes de que iniciara la
cumbre extraordinaria de presidentes de Centroamérica para tratar
asuntos de seguridad regional.
Decenas
de representantes del COPINH llegaron hasta las cercanías del Club
Campestre, unos 30 kilómetros al norte de Tegucigalpa, donde se celebra
la cumbre bajo rigurosas medidas de seguridad impuestas por la Policía
y el Ejército de Honduras.
En
su manifiesto, el COPINH expresó su “enérgica protesta” por el interés
de El Salvador y Honduras por impulsar la represa El Tigre, en la
frontera común de ambos países.
La
construcción de esa obra “terminaría con poblaciones enteras en los
municipios de San Antonio, Mapulaca, Piraera, Santa Lucía, Virginia y
la Virtud, en Honduras, y otras en El Salvador, desplazando a más de
20.000 personas que perderían sus viviendas, su cultura, sus tierras,
sus formas de vida y sus tejidos sociales”.
“Por tanto, declaramos persona non grata al impulsor del proyecto, el señor Elías Antonio Saca”, subraya la declaración.
El
COPINH también expresó que repudian la presencia de Felipe Calderón
“puesto que su designación como presidente de México es producto del
vergonzoso fraude electoral”.
Los
pueblos de Centroamérica, México, la República Dominicana y Colombia,
según el COPINH, viven la inseguridad más grotesca, producto de la
implantación del sistema neoliberal que impulsan el Tratado de Libre
Comercio (con EE.UU.) y el Plan Puebla Panamá (con México).
Esos
acuerdos, subrayan los indígenas hondureños, se traducen “en la pérdida
de la seguridad alimentaría, del empleo, de los derechos, laborales,
territoriales y del derecho a un medio ambiente sano".
Además, los tratados, “traen su componente de militarización” por parte de Estados Unidos en la región.
El
COPINH señaló que rechaza, además, las políticas de represión de los
Estados como promover “escuadrones de la muerte” y el para-militarismo.
También
condenó el asesinato, el 25 de septiembre pasado, del sacerdote
diocesano Ricardo Romero, quien pertenecía a la parroquia de Sonsonate,
El Salvador, lo mismo que la persecución en Honduras contra activistas
de derechos humanos y las amenazas de muerte al obispo Luis Alfonso
Santos, que se opone a la explotación minera.
Los
gobiernos centroamericanos deben “garantizar la seguridad con salud,
educación, vivienda, el derecho a la tierra y la participación
ciudadana”, y “propiciando condiciones para una vida digna y justa para
todos y todas”, señala entre otras cosas el manifiesto del COPINH.