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Río de Janeiro, 27 Sep. ABN.- «La oposición pretende «enredar» la contienda, convocada para el próximo domingo, con alusiones reiteradas a la llamada guerra de los dossier», afirmó el candidato Luis Inacio Lula da Silva refiriéndose a imputaciones contra él y el Partido del Trabajo, que lo lleva como candidato único.
A sólo cuatro días de las elecciones generales, la campaña de descrédito contra el candidato a la reelección continúa tras acusaciones por parte de la oposición, refirió una nota de Prensa Latina.
La retórica subida de tono de los candidatos presidenciales brasileños amenaza con poner a tope el ya caldeado ambiente político nacional.
Acusado por la oposición de evadir la confrontación y «no saber nada», el presidente Luis Inacio Lula da Silva, quien aspira a la reelección, pasó a la ofensiva al acusar a sus adversarios de maniobras para «ensuciar».
«Me parece que a algunas personas nos les gusta el juego democrático; todo puede pasar si están en el poder», afirmó, en una velada alusión a figuras centrales de otras agrupaciones políticas.
Lula mantiene la inamovible seguridad de que ganará en la primera vuelta «con la cara limpia», opinión que avalan los resultados de las más recientes encuestas sobre la intención del voto popular.
«Pueden hacer denuncias, hacer lo que quieran. No hay ningún problema, porque vamos a ganar», comentó respecto a la presunta vinculación de personas del PT con una acción de chantaje para perjudicar a líderes opositores.
Lula advirtió: «si alguien cree que la elección va para una segunda vuelta, que espere hasta el 2010, porque esta elección nosotros la vamos a matar el domingo».
Asimismo, coméntó «van a tener que inclinarse ante la mayoría del pueblo, que ha aprendido a andar con la cabeza erguida y no se dejará llevar por maniobras», dijo.
Su más cercano y enconado adversario, el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Geraldo Alckmin, arreció desde este martes los ataques contra el estadista y su gestión gubernamental, mediante el empleo de un lenguaje acre y extremista, según observadores.
El ex gobernador del rico estado de Sao Paolo dijo a los medios, en plena vía, que «el gobierno federal ha actuado como una sofisticada organización criminal, en lo referente al caso dossier».
Según Alckmin, a quien los analistas adjudican un notable falta de carisma, Lula reitera que no sabe nada sobre el asunto pero «el ladrón de autos cuando es detenido en flagrante también dice: yo no necesitaba eso».
¿Cómo recibirán estos ataques los electores, entre los que se cuentan millones de analfabetos y de personas que ni escuchan la radio?, es una interrogante recurrente este miércoles en las reflexiones de analistas.
Alckmin opinó ante micrófonos de la radioemisora CBN que «Brasil tiene todas las razones para destituir a su gobernante», a quien imputa ya en forma directa, capitanear «un ejército de funcionarios corruptos».
«Ya nadie puede creer en Lula, que ante cada escándalo dice que no sabía nada», reiteró este martes en una acalorada conferencia de prensa en un hotel de Río de Janeiro, a la que concurrieron más de medio centenar de periodistas acreditados para la cobertura de los comicios.
En días pasados, el aspirante del PT afirmó que desconocía el entramado de la supuesta acción de chantaje que se adjudica a personas de ese partido, y calificó de «abominable e inmoral» la intención de manchar la imagen de aspirantes de la oposición mediante la compra de informaciones falsas.
Alckmin decidió guardar el libreto y las recomendaciones con los enfoques diplomáticos y conciliadores, al decir que en el gobierno «se ha instalado una sofisticada organización criminal».
«El elector brasileño está ante un nuevo fraude y por menos que eso fue destituido Fernando Collor de Mello», argumentó.
Mello se convirtió en 1989 en el primer presidente elegido mediante el voto popular directo en Brasil, pero en 1992 fue inhabilitado para ocupar cargos públicos por ocho años, a raíz de un millonario escándalo de corrupción y extorsión a empresarios.
La oposición identificó al actual Jefe de Estado como «el dedo podrido» que ha seleccionado a responsables de delitos y escándalos. El viernes, víspera del cierre de la campaña electoral, ya no habrá nada que decir, apuntó un colega.
«La campaña electoral es el momento más alto de la democracia. Que pena que el PT y Lula la hayan transformado en una historia de policía, horror y verguenza para el pueblo brasileño», dijo el candidato presidencial del PSDB.
La reconocida encuestadora CNT-Sensus emitió este martes los resultados de un nuevo estudio de opinión, según el cual el «efecto dossier» no ha hecho ninguna mella en la decisión de la población brasileña de respaldar a Lula en la primera vuelta.
De acuerdo con los analistas de esa entidad, si las elecciones se celebraran hoy Lula alcanzaría un incuestionable 51,1%, mientras Alckmin quedaría relegado a un lejano segundo puesto con el 27,5% de los sufragios.
A pesar de estas predicciones la oposición insiste en indicar que «Lula está desesperado»; mientras que el candidato del PT afirmó: «Que hablen, el pueblo dirá».
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