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La Paz, 23 sep (PL) Una proclama golpista se sumó hoy a diversos síntomas de desestabilización, que incluyen actos hostiles contra el presidente Evo Morales y una denuncia sobre la preparación de grupos paramilitares.
El ex jefe del Ejército, general retirado Marcelo Antezana, lanzó ataques contra el gobierno y sostuvo que las Fuerzas Armadas actuarán en supuesta defensa de la Constitución, si "la clase política" se aparta del orden legal.
"Cuando el clarín de la Patria suene, van a conocer a los satinadores (tropas de élite)", sostuvo el polémico personaje en declaraciones al diario La Prensa.
Antezana es considerado uno de los responsables de la entrega a Estados Unidos de 41 misiles tierra-aire de las Fuerzas Armadas, bajo el gobierno transitorio de Eduardo Rodríguez (2005-06), quien lo destituyó por ese caso.
Al surgir esas denuncias y con el afán de eludir su responsabilidad, alegó estar identificado con el gobierno del presidente Evo Morales, cuyo gobierno no lo acogió ni defendió.
En sus declaraciones a La Prensa, el ex general acusó al gobierno de absolutista y antidemocrático y apoyó la demanda de la minoría conservadora y regionalista, de que la Asamblea Constituyente sólo tome decisiones por mayoría de dos tercios.
Tras reconocer que parte de las Fuerzas Armadas siguen al gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), sostuvo que hay decepción entre los uniformados, que actuarán "cuando los políticos busquen quebrar el orden constitucional".
Antezana sostuvo que el ejecutivo controla al alto mando militar por haber retirado a tres promociones de generales y promovido a oficiales jóvenes, que no son incondicionales.
Las declaraciones del ex general coincidieron con la agudización de la beligerancia de sectores regionalistas conservadores de la oriental ciudad de Santa Cruz que anoche intentaron interpelar y hostlizar al presidente Morales.
El mandatario enfrentó a pie firme esa agresividad en la conmemoración, en el municipio de Santa Cruz, de la efemérides regional, cuando el alcalde, Percy Fernández, el presidente del Concejo Municipal, Oscar Vargas, y el historiador Alcides Parejas, le hicieron emplazamientos.
En su respuesta, Morales, denunció los intentos de culparlo del centralismo o de la represión contra protestas cruceñas del pasado, cuando él ni siquiera había nacido, y señaló que "es la primera vez que los movimientos sociales asumimos el gobierno".
Subrayó la voluntad gubernamental de transformar el país en paz, para vivir en solidaridad, y dijo que la autonomía, reclamada en Santa Cruz, debe darse también para los pueblos indígenas.
En las inmediaciones del municipio hubo amagos de enfrentamientos entre gente que lanzaba insultos contra el presidente y partidarios del MAS, primera fuerza electoral de Santa Cruz.
Entretanto, la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, ordenó a la Policía que disuelva una fuerza paramilitar organizada en la norteña región de Pando, por la Prefectura (gobernación) del lugar.
Pidió a la Fiscalía un proceso por sedición contra el director de Seguridad Ciudadana de Pando, Alberto Murakami, quien, junto al prefecto, Leopoldo Fernández, alegan que sólo se trata de un grupo de civiles organizados para apoyar a la Policía en tareas de vigilancia.
Muñoz insistió en que se trata de una fuerza de choque similar a la que actuó recientemente en la toma violenta de la Central Obrera de Santa Cruz y en la represión de ciudadanos contrarios a un paro regional opositor.
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