inSurGente.- «La hemos cagado, y a lo grande. Ningún país europeo hace algo tan estúpido. No hemos hecho más que mentir en los últimos 18 meses», confiesa, según parece, en una grabación el primer ministro húngaro Ferenc Gyurcsany.
Los excesos se pagan, algunas veces, incluso en la política europea en dónde mentir es la sustancia del oficio del político y del oficio del mediático. La sorpresa en la Falsimedia europea ha sido, lógicamente, inmediata.
En España, Antena 3, no tenía ningún reparo en afirmar indirectamente la mentira universal: “El primer ministro húngaro y su gobierno se tambalean. Y por un motivo sorprendente. La radio pública del país ha filtrado una grabación del primer ministro en la que reconoce que ha mentido cientos de veces a los ciudadanos para poder ganar las elecciones”. Sorprendente, sí, sorprendente.
En Hungría, uno de los países más serviles al poder de Washington, ha estallado la ira de los ciudadanos porque los han tratado como idiotas y, además, se atreven a decirlo. Miles de personas se concentran a esta hora para pedir, por las bravas, la dimisión del gobierno.
La ira se ha extendido por Budapest como un reguero de pólvora. Miles de personas se han concentrado en manifestaciones violentas frente al Parlamento y a la sede de la televisión publica –sin duda las dos antros que han entronizado la mentira- para exigir la dimisión del primer ministro, Ferenc Gyurcsany.
La furia ciudadana se ha levantado al conocerse el contenido de una grabación en la que el primer ministro húngaro admite haber mentido durante un año y medio a la población para ganar las elecciones del pasado mes de abril.
La revuelta contra el “tratamiento de idiotas” ha empezado con dureza: coches quemados y una batalla de palos y piedras frente a gases lacrimógenos y manguerazos de la policía.
Gyurcsany ha reconocido la autenticidad de la grabación –no le quedaba más remedio- y de paso ha dejado claro que no tiene intención de dimitir.
Gyurcsany comenzó su segundo mandato en abril con el anuncio de duras medidas de ahorro para “consolidar la economía del país y reducir el elevado déficit presupuestario”.
Los principales partidos de la oposición –cuajados sin duda de mentirosos- han pedido su dimisión y han asegurado que hoy boicotearán el parlamento.