Viernes,15
de septiembre, IAR Noticias
Lo que no consiguieron los 33 días de
genocidio israelí en Líbano, o lo que no consigue la masacre norteamericana
continuada en Irak, lo consiguió el Papa Benedicto XVI con un discurso con el
que logró despertar nuevamente la "furia islámica" y la condena de
millones de musulmanes en todo el mundo.
Gobiernos, organizaciones religiosas y ciudadanos musulmanes de todo el mundo
han reaccionado al discurso pronunciado por Benedicto XVI en el que condenó la
"irracionalidad" de "la difusión de la fe mediante la violencia" de la 'yijad'
(guerra santa) del islam.
El Papa citó un emperador cristiano del siglo XIV que afirmó que el profeta
Mahoma había traído al mundo sólo cosas "malvadas e inhumanas".
En la India y Egipto hubo masivas manifestaciones de protesta. En Palestina, el
primer ministro pidió que no ofenda su religión y el máximo clérigo shiíta en
Líbano exigió una disculpa pública. En Turquía, en tanto, el líder del partido
islámico sostuvo que Benedicto XVI esta al nivel de "Hitler y Mussolini".
La aclaración hecha por el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien afirmó
que Benedicto XVI respeta el islam y busca el diálogo con las otras religiones y
culturas, no dio resultado para frenar la avalancha de protestas.
En Alemania, el Papa denunció la guerra santa islámica y vinculó el islam con la
tentación a la violencia. "Dios no se complace con la sangre, actuar contra la
razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma y no del
cuerpo. Quien quiere llevar a alguno a la fe necesita hablar bien y razonar
correctamente y no usar la violencia y la amenaza", afirmó.
Las reacciones más fuertes han salido de Pakistán, Egipto, Irán e Irak, y en
este último destacados líderes suníes consideraron que las palabras del
Pontífice "incitan al terrorismo" contra los musulmanes, ya que "dan a
las tropas de EEUU un pretexto para seguir matando a los mahometanos".
Esta es la opinión de la Comisión de Ulemas Musulmanes (CUM), de los suníes
iraquíes, que condenó hoy en un comunicado "la guerra de los cruzados del
presidente de EEUU, George W. Bush, en Irak y Afganistán, en la que sus soldados
matan a decenas de miles de musulmanes".
El primer ministro palestino, Ismail Haniya, del movimiento islamista Hamas, ha
condenado el discurso de Benedicto XVI y ha instado al Papa a "dejar de
atentar" contra el islam.
En Turquía, país que Benedicto XVI tenía previsto visitar el próximo mes de
noviembre, el discurso ha originado duras críticas y protestas. El director del
departamento turco de Asuntos Religiosos, Ali Bardakoglu, afirmó que las
palabras del Papa "reflejan el odio que alberga en su corazón (...) Sus
declaraciones están cargadas de rencor".
Para el ayatolá Ahmad Jatamí, uno de los destacados clérigos chiíes de Irán, la
declaración del Papa "es una prueba de su ignorancia de la tolerante religión
islámica".
El clérigo chií libanés Mohamad Husein Fadlalah, acusó a Benedicto XVI de
sucumbir a la propaganda de los enemigos del Islám y le instó a disculparse
personalmente y no a través de los canales del Vaticano.
En Egipto, las palabras del Papa fueron criticadas por numerosos oradores de
mezquitas, incluida la de Al Azhar, la más prestigiosa del Islam suní, y en la
que centenares de manifestantes pidieron la expulsión de los embajadores del
Vaticano en los países islámicos.
El Gobierno de Pakistán, ambas Cámaras de su Parlamento y la Asamblea de la
provincia de Frente Noroeste han condenado unánimemente las palabras de
Benedicto XVI.
Desde la Mezquita Yama de Delhi, la más grande de la India, su clérigo
principal, Shahi Imam, se preguntó públicamente que: "Si el Papa está tan en
contra de la violencia ¿por qué se queda callado ante la violencia de Israel
contra el Líbano y Palestina, ante los abusos de los detenidos de la prisión de
Abu Ghraib (Irak) por parte de los estadounidenses o ante la violencia contra
Afganistán?".