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World Trade Center |
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Redacción Central, 11 sep (PL) Cinco años transcurrieron tras los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, y ersiste la tesis de una conspiración interna y el presunto autor intelectual de los ataques, Osama bin Laden, continúa sin ser encontrado.
No son pocos los analistas que coinciden en que la tragedia del 11 de septiembre de 2001 le vino como anillo al dedo al presidente George W. Bush para desatar las agresiones militares contra Afganistán e Iraq.
El propio informe final de la comisión que investigó los atentados invita a meditar, sobre todo a quienes traten de hallar respuestas a las situaciones contradictorias y caos existentes el fatídico día en la cúpula política y militar del país.
Las conclusiones a las que arribó el panel bipartidista hicieron emerger falsedades, echaron por tierra algunos mitos pregonados por la Casa Blanca sobre Iraq y permitieron aflorar, a su vez, nuevas interrogantes.
Entre los más sonados desmentidos resalta la falta de evidencias sobre los supuestos nexos entre Iraq y la organización Al Qaeda en torno a los ataques, uno de los pretextos utilizados por Estados Unidos para justificar la invasión al país árabe en marzo de 2003.
La organización 9/11 La Verdad cree que la Administración Bush probablemente preparó los incidentes de las Torres Gemelas y el Pentágono, no sólo en busca del argumento para las invasiones, sino además para coartar las libertades civiles en Estados Unidos.
Ello se logró inmediatamente despúes de los atentados con la aprobación de la denominada Acta Patriota.
En su sitio en Internet (www.ny911truth.org), el grupo lanzó varias consignas en el contexto del quinto aniversario de los atentados.
"Exija la verdad", "haga preguntas reales" y "descubra la agenda oculta" son algunos de los llamados que realizó previo a este 11 de septiembre.
La organización defiende la tesis de que las Torres Gemelas no se derrumbaron por el impacto de las aeronaves secuestradas, sino por una detonación controlada a distancia.
De acuerdo con 9-11 La Verdad, millones de personas están a punto de comprender "que ciertos elementos clandestinos en el más alto nivel de nuestro gobierno y de los militares orquestaron un atentado terrorista autoinfligido".
Por su parte, James H. Fetzer, profesor de la Universidad de Minnesota, asegura que sería difícil encontrar un sólo físico que esté en desacuerdo con la tesis de que el World Trade Center se vino abajo por un estallido controlado.
"¿Cómo pudo el fuego ocasionado por el combustible de un jet, que como mucho puede arder a mil 700 grados Fahrenheit, causar el derrumbe de unas torres construidas con un acero que se derrite a dos mil 800 grados?", preguntó el científico.
Para Fetzar constituye otra incógnita por qué se desplomó el edificio 7 del World Trade Center, a pesar de que ninguna aeronave lo impactó.
Nunca antes el fuego por si solo había derribado una estructura de acero de tal magnitud, y la versión oficial indica que únicamente con el combustible de un avión -la mayor parte consumida en la explosión inicial- las torres se derrumbaron en cuestión de minutos.
"¿ Por qué cayeron los edificios sobre sus propios cimientos, tal como sucede con una demolición controlada?", preguntó el académico, quien cuestionó además las razones por las cuales ningún caza de la fuerza aérea interceptó a los aviones secuestrados.
La pesquisa realizada puso de relieve, entre otras revelaciones, que la Administración Bush y sus servicios de inteligencia subestimaron amenazas terroristas, y que el 11 de septiembre de 2001 reinó el caos en el mando político y militar de la nación.
"Combatimos muchos fantasmas ese día", alegó ante el panel el general Richard Myers, entonces presidente de la Junta de Jefes de Estados Mayores.
De acuerdo con el militar hubo confusiones y demoras en identificar las aeronaves comerciales secuestradas, debido a problemas en las comunicaciones con la aeronáutica civil, "tecnológica y de estructura".
Cuando funcionarios de la Administración Federal de Aviación pidieron ayuda al Sector de Defensa Aérea del Noreste del Pentágono, los oficiales de guardia preguntaron si se trataba de una situación real o de un entrenamiento.
Otro detalle interesante es que los cuatro mil judíos que laboraban en las Torres Gemelas no acudieron al trabajo el 11 de septiembre de 2001.
Incluso, uno de los arrendatarios del World Trade Center, la compañía Zim American-Israeli Shipping, retiró sus oficinas de los edificios una semana antes de los ataques terroristas, coincidencias pocos casuales para muchos analistas, debido a la conocida relación de Estados Unidos con Israel.