|
Viernes, 08 de septiembre, IAR Noticias / El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, tachó "provocación" las informaciones periodísticas de que Rusia podría suspender la construcción de la central atómica en Bushire (Irán) en caso de que las autoridades iraníes expulsen del país a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
"Es pura provocación porque hay muchos deseosos de agravar la situación en torno al programa nuclear de Teherán", afirmó Lavrov.
En la misma línea que el canciller ruso, el jefe de la Agencia Atómica Rusa (Rosatom), Serguéi Kiriyenko, insistió desde Londres en que la planta atómica comenzará a operar en marzo del próximo año.
"No hay razones para interrumpir los trabajos. Terminaremos de construir el primer reactor de Bushehr", aseguró por su parte un portavoz de AtomStroyExport, el consorcio ruso constructor de centrales nucleares en el extranjero (ASE).
ASE reaccionó así a las informaciones aparecidas el viernes de que Rusia suspendería la construcción de la central si Irán expulsa a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) o si se imponen sanciones contra la república islámica.
"Nuestra compañía cumplirá todos los compromisos adquiridos en virtud de los acuerdos y contratos intergubernamentales", agregó el portavoz de ASE.
En su sesión del martes pasado la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní aprobó las líneas generales de una suspensión del permiso de entrada a Irán a los inspectores de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), según la agencia oficial IRNA.
Kazem Yalali, portavoz de dicha comisión, formuló este anuncio en una rueda de prensa, y añadió: “Según el artículo único de esta ley se le insta al Gobierno a que, en el caso de que el Consejo de Seguridad (CS) de la ONU dicte cualquier tipo de sanción contra Irán, suspenda todas las inspecciones que llevan a cabo los agentes de la OIEA”.
La central de Bushehr, de 1.000 megavatios de potencia, está situada a doce kilómetros de la ciudad del mismo nombre, a orillas del Golfo Pérsico.
El contrato para la construcción de la planta de Bushehr, que en 1975 comenzó a edificar pero dejó inconclusa la corporación alemana Siemens tras el estallido de la Revolución Islámica (1979), fue firmado por rusos e iraníes en 1995 por un monto de 780 millones de dólares (609 millones de euros).
Estaba previsto inicialmente que participasen sólo iraníes en la construcción de la planta, pero en 1998 se firmó un nuevo contrato, esta vez por poco más de 1.000 millones de dólares, por el que todas las obras quedaron a cargo de especialistas rusos.
Noticia leida aproximadamente 1009 veces. Contador actualizado cada 3 minutos
|