Londres, 8 sept. - Una mayoría de británicos quiere la salida del gobierno en este año del primer ministro Tony Blair y no en el próximo como él pretende, afirmó hoy el diario The Daily Telegraph.
Según un sondeo de la encuestadora YouGov, cuyos resultados dio a conocer la publicación, 58 por ciento de los entrevistados prefiere que Blair deje el poder antes de 2007.
Sólo el 38 por ciento cree que tiene las riendas del Gobierno, mientras el 45 por ciento considera que su previsto sucesor, el titular de Economía, Gordon Brown, no será ni mejor ni peor.
La encuesta se hizo antes de que anteayer se hiciera pública la división existente en el gubernamental Partido Laborista a causa de la indefinición de Blair respecto a su permanencia en el cargo.
El pasado miércoles renunciaron ocho viceministros firmantes de una carta, junto con otros nueve diputados laboristas, en la que pidieron al jefe partidista y del Gobierno fijar una fecha para su salida de ambos cargos.
Blair confirmó ayer un lapso de un año para dejar su posición gubernamental, pero sin especificar cuándo. Tras conseguir en 2005 un histórico tercer mandato para el Partido Laborista, anunció que no aspiraría a encabezar un cuarto período.
Sin embargo, no precisó la fecha de traspaso del poder a Brown, con quien volvió a reunirse hace dos días para repasar la sucesión, según el tabloide The Sun. El relevo, aseguró hoy el diario Financial Times, ocurrirá a mitad de junio próximo.
En lo que respecta a la presidencia laborista, Blair dijo que la conferencia (congreso) del 24 al 28 de este mes será su última al cabo de 12 años al frente del Partido.
Según el Financial Times, su renuncia a la dirección laborista ocurrirá tras las elecciones regionales en Escocia y Gales, y las municipales inglesas el 4 de mayo próximo.
Las crecientes presiones sobre Blair para que defina su futuro político sobrevienen cuando el Partido Conservador aparece mejor posicionado en las últimas encuestas de intención de voto, con el nueve por ciento de ventaja sobre el Laborista.
La tendencia es a que el Laborismo pierda en esos comicios, y una guerra interna dentro de esa corriente agudizará la derrota.
Otros sondeos muestran que la mayoría de los británicos cree que la alineación de Blair con la política guerrerista del presidente estadounidense George W Bush ha acentuado la inseguridad del país.
Ese acercamiento a la Casa Blanca y en particular la guerra en Iraq están en la base de la creciente pérdida de popularidad del político laborista, sostienen analistas.