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    Mundo en revolución

Presionan a Blair para que anuncie fecha de renuncia; dimisiones en cascada en el Gobierno laborista
Por: Agencias
Fecha de publicación: 06/09/06
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LONDRES 06 sept. - La presión se acentuó bruscamente el miércoles sobre Tony Blair para que anuncie la fecha precisa en que dejará el gobierno, mientras que el diario The Sun afirma que su renuncia fue fijada para el 26 de julio de 2007.

Según el tabloide, que no cita fuentes, Blair abandonará el liderazgo del Partido Laborista el 31 de mayo, y abrirá una campaña de ocho semanas para designar a su sucesor, que será primer ministro hasta las próximas elecciones, previstas como muy tarde en mayo de 2010.

Según el sistema británico, el primer ministro es el jefe del partido vencedor de las legislativas. Durante su mandato, dicho partido puede cambiar de líder, y por tanto de primer ministro, sin que sea necesario convocar nuevas elecciones.

Blair abandonaría definitivamente el gobierno el 26 de julio, tras mantenerse diez años y 86 días en el poder, un año y medio menos que Margaret Thatcher.

Downing Street calificó el miércoles como una "especulación" dicho calendario, que sin embargo concuerda con las declaraciones que hicieron el martes dos ministros blairistas, David Miliband y Hilary Armstrong, al afirmar que el primer ministro, criticado abiertamente por un número creciente de diputados y con un bajo índice de popularidad, se marchará el verano próximo.

La semana pasada, Blair, de 53 años de edad, se negó una vez más a fijar públicamente una fecha concreta para su partida, pese a su compromiso de dar "suficiente tiempo" para una "sucesión en orden".

Downing Street teme que dicho anuncio le quite toda su autoridad y provoque una dimisión más temprana de lo previsto.

Pero la situación de Blair es insostenible. Downing Street reconoció el martes por la tarde haber recibido una carta de 17 diputados, que según la prensa piden que Blair precise la fecha de su retirada o que dimita inmediatamente.

Entre 80 y 100 diputados laboristas estarían además dispuestos a firmar otra carta para que Blair fije una fecha en el congreso anual del partido a finales de septiembre, en Manchester.

Londres, 6 sep.- Las dimisiones en el seno del Gobierno laborista se sucedieron hoy en cascada, aumentado la presión sobre el primer ministro británico, Tony Blair, para que anuncie oficialmente en qué momento de su actual tercer mandato dejará el poder, como ha prometido.

Seis miembros del Gobierno, de escalones inferiores al de ministro, renunciaron a sus cargos en protesta por la renuencia del líder laborista a fijar una fecha a su retirada tanto del liderazgo del Partido Laborista como del número diez de Downing Street.

Un tabloide normalmente bien informado en cuestiones que atañen a Blair, el derechista "The Sun", de Rupert Murdoch, aseguraba conocer hoy ambas fechas.

Según "The Sun", Blair renunciaría el próximo 31 de mayo al liderazgo laborista y abandonaría el 26 de julio, antes del receso parlamentario, su despacho gubernamental, algo que nadie ha confirmado oficialmente.

Con anterioridad, dos aliados de Blair, el ministro del Medio Ambiente y Asuntos Rurales, David Miliband, y la secretaria de Estado de Exclusión Social, Hilary Armstrong, estimaron públicamente que Blair dejaría el cargo dentro de doce meses.

Muchos creen que Miliband y Armstrong no hicieron ese anuncio sin contar con el visto bueno del Primer Ministro y atribuyen sus comentarios a un intento de aplacar a los rebeldes del partido.

De nada sirvió, sin embargo, esa supuesta maniobra, pues inmediatamente los aliados del hombre que aspira a sucederle, el titular del Tesoro, Gordon Brown, dijeron que necesitaban mayores seguridades.

Y hoy se precipitaron los acontecimientos con la dimisión de los seis miembros de distinto nivel del Gobierno, todos ellos signatarios de una de varias cartas que circulan en Londres instando a la renuncia de Blair.

El más significado es el subsecretario de Defensa Tom Watson, promocionado por el propio Blair, que argumentó para justificar su renuncia que "no interesa ni al partido (laborista) ni al país" que el primer ministro continúe en su puesto.

Blair se apresuró a emitir un comunicado en el que explicaba que de todas formas él habría despedido a ese subordinado por poner su firma al pie de una carta "desleal, descortés y errónea".

Aludiendo sin duda a los dieciocho años que los laboristas pasaron en la oposición antes de regresar el poder en 1997 con Tony Blair, éste advertía además en el comunicado contra el daño que las divisiones internas podrían causar al partido.

"Estamos a tres años de las próximas elecciones. Tenemos una fuerte plataforma política. Y por primera vez en cien años de historia no hay una división ideológica fundamental en el Partido Laborista", señalaba Blair, según el cual "arriesgar todo eso no es el modo más sensible, maduro o inteligente de comportarnos si queremos seguir siendo un partido de gobierno".

La oposición a Blair tiene distintas causas como el disgusto del ala sindical por las reformas privatizadoras, la indignación por la guerra de Irak y la clara alineación con Washington o, más prosaicamente, el miedo de muchos diputados a perder su escaño en los próximos comicios por culpa de lo que se percibe como falta de credibilidad del líder.

Mientras tanto, el hombre con más posibilidades de sucederle como Primer Ministro, el titular de Finanzas, Gordon Brown, espera cada vez más impaciente e inquieto ante la posibilidad de heredar un partido profundamente dividido y en caída libre de popularidad, según indican los últimos sondeos.

Y, lo que debe resultar más preocupante para él, los incondicionales de Blair parecen desconfiar cada vez más de que Brown vaya a continuar el camino de reformas privatizadoras que aquél considera el principal legado del Nuevo Laborismo y tratan de arrancarle una promesa de que no cambiará de rumbo si finalmente hereda la llave de Downing Street.

Al mismo tiempo, algunos políticos laboristas han comenzado a poner en tela de juicio el automatismo de la designación de Brown como sucesor de Blair al frente del partido y del Gobierno y reclaman una elección interna.

Uno de ellos, el ministro del trabajo, John Hutton, escribía hoy en el diario "The Independent" que "el partido (laborista) no pertenece a ningún individuo, y su futuro debe decidirse de modo democrático y abierto".

Según los observadores, el ex ministro de Defensa y actual titular del Interior, John Reid, parecer estar haciendo méritos para presentar eventualmente su candidatura y disputarle el liderazgo a Brown.



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