Los
motores económicos en la región están
a toda marcha
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Kirchner. Lula y Chávez unidos para enfrentar el palo de agua. REUTERS
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Santiago de Chile. Las amenazas
del gobierno de George W. Bush de excluir del sistema de preferencias
arancelarias de Estados Unidos a Argentina, Brasil y Venezuela apuntan
a los países que están contribuyendo en mayor medida a dinamizar los
intercambios comerciales dentro de América Latina.
La Asociación Latinoamericana
de Integración (Aladi), con sede en Montevideo, destacó este mes que el
comercio entre sus 12 países miembros creció en 110 % desde 2003 y
reconoció en esa expansión un papel clave de Brasil, en primer lugar,
luego de Venezuela y también de Argentina, junto a Chile, México y
Colombia.
El panorama. El buen comportamiento
del intercambio intrarregional coincide en los últimos años con el
fracaso del modelo estadounidense de materialización del Área de Libre
Comercio de las Américas (Alca) y con las dificultades que Washington
encuentra para concretar tratados con los miembros de la Comunidad
Andina de Naciones (CAN).
Bush dijo a mediados de agosto
que se proponía "limitar, suspender o retirar" las concesiones para el
ingreso de productos de Argentina, Brasil y Venezuela al mercado
estadounidense a través del sistema generalizado de preferencias (SGP),
en tanto sus gobiernos no se acoplen a los modelos de integración
comercial de la Casa Blanca.
El presidente de Argentina, Néstor
Kirchner, no tardó en replicar a Bush que Estados Unidos, pese a su
condición de potencia hegemónica en el mundo unipolar de la posguerra
fría, no parece tener la misma fuerza en el terreno económico para
imponer "sanciones propias de las viejas teorías del Imperio Romano
hacia aquellos países que no comulgan con sus políticas".
Del informe en referencia de la
Aladi se desprende que la región está ganando una relativa autonomía
con respecto a su tradicional dependencia comercial de las economías
industrializadas.
La secretaría general de la Aladi
prevé para este año un intercambio comercial interno del orden de los
94 mil millones de dólares, que supera en cuatro mil millones las
estimaciones preliminares y se traduciría en un crecimiento de 21,2 por
ciento en relación con los montos del comercio intrarregional en 2005.
Luego del Brasil del presidente
Luíz Inácio "Lula" da Silva, el otro "motor" del intercambio regional
es la Venezuela de Hugo Chávez, que en virtud de los crecientes
suministros de petróleo a países suramericanos representará 14% del
comercio.
A continuación se ubicarán, con
tasas en torno a 11%, Chile, México, Colombia y Argentina, mientras que
Perú y Uruguay contribuirán con guarismos de ocho y siete por ciento
respectivamente.
El factor asiático. Tanto el pe tróleo
venezolano como el cobre chileno tienen una constante y alta demanda
desde el gigante chino, uno de los grandes consumidores de ambas
materias primas en virtud de sus acelerados procesos de industrialización y urbanización.
El "factor chino" introduce así
elementos que hacen más complejos los escenarios de supuestas
sujeciones o contraposiciones a los afanes de Estados Unidos de ejercer
presiones, como la exclusión del SGP, sobre aquellos países renuentes a
plegarse a sus estrategias de integración comercial.
Para la economista peruana Ariela
Ruiz, si Chile se suma como asociado externo a la CAN facilitaría la
estrategia estadounidense de aislar a Argentina, Brasil y Venezuela,
materializando tratados bilaterales con países más pequeños de la
región, en particular con Perú y Colombia, aunque también con Uruguay y
Paraguay.
La ONU en la mira. El 24 de agosto,
la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, promulgó el tratado de libre
comercio con China firmado en 2005, en los mismos días en que Chávez
visitaba Beijing para asegurar el apoyo a la elección de Venezuela como
futuro miembro rotativo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
y aumentar a su vez las ventas de crudo al país asiático.
El nuevo presidente del Perú, Alan García, se propone viajar a Washington en octubre para conseguir que el Congreso estadounidense ratifique el trata do
que suscribió su antecesor, Alejandro Toledo, mientras está también
pendiente de ratificación el acuerdo con Colombia, que tiene en su
presidente, Álvaro Uribe, al mejor aliado de Bush en la CAN.
En la comunidad andina, Bolivia
y Ecuador aspiran a que Estados Unidos les renueve las concesiones
comerciales a través del SGP antes de apostar a negociar tratados
bilaterales de libre comercio, opción que a su vez se vería estimulada
por la presencia en la CAN de Chile, el segundo país latinoamericano,
luego de México, que firmó un TLC con Washington.
En el análisis de Ruiz, el surgimiento de un nuevo "eje del Pacífico" con Chile, Perú y Colombia presionaría sobre Ecuador
y Bolivia y a la vez favorecería la intención de Bush de negociar
tratados bilaterales con Paraguay y Uruguay, los socios menores del
Mercosur (Mercado Común del Sur), formado también por Argentina, Brasil
y Venezuela.
Este escenario, que se dibuja con
visiones clásicas de la hegemonía estadounidense, se ve cuestionado por
los cambios en la economía mundial, donde juegan tanto el factor chino
como la mayor fuerza del mundo en desarrollo en la OMC, así como por el
vigor que está demostrando el comercio intrarregional en la zona de la
Aladi.
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