Martes, 29 de agosto, IAR Noticias / A pesar de las declaraciones triunfalistas de funcionarios de Washington y del gobierno títere de Irak, las fuerzas norteamericanas y el ejército colaboracionista local se ven impotentes para detener la escalada de ataques y atentados que sólo en las últimas 24 horas mataron a más de 60 personas en distintos ataques, atentados y enfrentamientos.
En el sur, violentos enfrentamientos entre el ejército iraquí y milicianos chiitas dejaron al menos 26 muertos desde el domingo en Diwaniya, al sur de Bagdad, donde un atentado contra el ministerio del Interior mató a 16 personas el lunes.
Diwaniya, a 180 kilómetros de Bagdad, estaba dividida en dos este lunes, luego de que las fuerzas de seguridad iraquíes perdieran el control de la mitad de la localidad en provecho de los miembros del ejército rebelde del Mehdi, la guerrilla del jefe radical chiita Moqtada Sadr.
El Comando Central de las tropas estadounidenses confirmó el lunes la muerte de nueve soldados de EEUU este fin de semana.
Según el comunicado del mando militar norteamericano cuatro soldados perecieron en combates entre sábado y domingo al norte de esta capital, y cinco resultaron muertos por una bomba al borde de un camino.
Según conteos de la prensa internacional, en base a datos oficiales, desde el principio de la invasión, marzo de 2003, EEUU perdió 2.628 efectivos.
De enero a agosto de este año, EEUU sufrió la muerte de 426 soldados, mientras el número de heridos y mutilados, desde la invasión en 2003 , ascendió a 19.387.
Se estima que el 26 por ciento de los soldados norteamericanos que participan de la ocupación de Irak y Afganistán , sufre diversos cuadros de trastornos mentales.
De acuerdo con un informe de la revista New England Journal of Medicine, muchos de esos pacientes padecen el llamado estrés postraumático, fobias y repetidas depresiones.
Cifras proporcionadas por el Instituto Anatómico Forense indican que en los primeros cinco meses del 2006, se han encontrado 6.002 cadáveres de iraquíes (la mayoría ejecutados tras ser torturados) a un promedio de 1200 por mes, 40 por día, y la mayoría depositados en la morgue central de Bagdad.
La morgue central de Bagdad representa una especie de testigo silencioso de un genocidio impune y diario de civiles en Irak, de un plan de exterminio programado, que las fuerzas de ocupación ejecutan por medio de grupos especiales salidos de las entrañas de los clérigos y políticos colaboracionistas con la ocupación.
Esta matanza, casi silenciosa, se desarrolla paralelamente a los ataques y atentados contra las fuerzas de ocupación y es presentada falsamente por la prensa internacional como una "guerra inter-religiosa".
Si bien en Irak técnicamente hay una guerra civil, la mayoría de los muertos diarios por secuestros y ejecuciones no son víctimas de un conflicto inter-religioso sino de una matanza planificada con el objetivo de aterrorizar y quitar sustento social a los grupos de la resistencia iraquí que abrevan sus raíces entre la comunidad suní.
La cifra de cadáveres de iraquíes encontrados con signos de ejecución y tortura, según el Instituto Anatómico Forense, alcanzó: 1.068 en enero, 1.110 en febrero, 1.294 en marzo, 1.155 en abril y 1.375 en mayo.
El modus operandi de los secuestros y asesinatos que se vienen produciendo hasta el presente recrea la cacería y los secuestros de suníes desatada casi simultánea al estallido de los explosivos que destruyó parcialmente la Mezquita Dorada, símbolo de los chiíes en Samarra, el 22 de febrero pasado.
A esta masacre selectiva y programada (principalmente de suníes vinculados a la resistencia), que funciona durante las 24 horas, Bush, la Casa Blanca, los gobiernos europeos y la prensa internacional denominan "guerra sectaria".
De la misma manera, el gobierno colaboracionista de Irak (compuesto por clérigos y políticos chiíes que apoyaron la invasión) presenta los asesinatos, de los cuales son mayoritariamente víctimas los sunies, como obra del "terrorismo" que amenaza al conjunto de la población.