 |
El presidente, Hugo Chávez y el principal candidato de la oposición, Manuel Rosales |
|
|
Caracas, 28 ago (PL) La campaña electoral venezolana incrementa hoy su ritmo hacia los comicios del 3 de diciembre próximo, a la sombra de amenazas de desestabilización y el fantasma de la abstención.
Mientras 28 candidatos presidenciales se han inscrito oficialmente, las autoridades iniciaron las investigaciones sobre el intento de la Embajada de Estados Unidos en Caracas de introducir ilegalmente en el país mechas y detonantes de explosivos.
El cargamento fue detectado el pasado 23 de agosto en el aeropuerto de Maiquetía que sirve a la capital venezolana, cuando se pretendía hacerlo pasar por objetos personales de un funcionario norteamericano amparado en una franquicia diplomática.
Ese descubrimiento vino a confirmar temores de un sector de la población que considera Estados Unidos está apostando a apoyar a los sectores más violentos de la oposición, empeñados en impulsar la abstención.
Para miembros del gobierno del presidente Hugo Chávez, la abstención va de la mano de lo intentos de desestabilizar el país para justificar la ausencia de la oposición en los comicios.
Hasta el 23 de agosto las señales apuntaban a un apoyo financiero estadounidense a grupos opositores, pero desde entonces a ellas se unen las pruebas de que además de dinero Washington podría estar respaldando con explosivos una aventura anticonstitucional.
Estas acciones tienen como fondo acusaciones verbales constantes de funcionarios norteamericanos y la creación de un órgano de inteligencia para incrementar el espionaje sobre Venezuela y Cuba.
La variante no sería nueva pues, de acuerdo con autoridades venezolanas, ya la aplicó el gobierno de George W. Bush al apoyar el golpe de estado de abril de 2002 y un paro empresarial 2002-2003 ante los triunfos electorales de Chávez.
En esta ocasión la situación favorable al Jefe de Estado se mantiene y los sondeos más negativos le otorgan un triunfo 60-40 por ciento frente a cualquier candidato opositor o todos ellos juntos, lo que podría llevar a Estados Unidos a apoyar una nueva aventura anticonstitucional.
Washington ve con malos ojos la política nacionalista de Chávez, su enfoque integracionista de la región, la amistad con Cuba y las medidas tomadas para garantizar la soberanía sobre las enormes reservas petroleras de la nación sudamericana.
Esas mismas posiciones, sin embargo, le garantizan al presidente venezolano, luego de siete años de mandato, un apoyo mayoritario de la población, sobre todo entre los sectores más pobres, beneficiados por los programas sociales puestos en marcha.