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Recibimos en nuestro buzón de denuncias una carta abierta del periodista colombiano Carlos Lozano, director del periódico VOZ, en la que se dirige al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, denunciando la situación de hostigamiento a la que está siendo sometido por parte de las fuerzas de seguiridad del Estado de su país. A continuación presentamos el texto completo de dicha comunicación.
CARTA ABIERTA DEL PERIODISTA COLOMBIANO DR. CARLOS LOZANO
AL PRESIDENTE DE SU PAÍS ÁLVARO URIBE VÉLEZ,
DEFENDIENDO SU INTEGRIDAD ANTE HOSTIGAMIENTOS DEL ESTADO
Bogotá D.C. 18 de agosto de 2006
Doctor
Álvaro Uribe Vélez
Presidente de la República de Colombia
Casa de Nariño
Señor Presidente:
Se me ha vuelto costumbre en los últimos cuatro años que los organismos
de seguridad del Estado me hagan seguimientos, filmen y fotografíen mis
desplazamientos, acosen mi actividad cotidiana y ejerzan ilegal
hostigamiento hacia mi libre ejercicio profesional. Sin embargo, no
renuncio a defender mi integridad y mis derechos constitucionales.
El jueves 17 de agosto pasado, fui seguido por un grupo de agentes, al
parecer de inteligencia del DAS, después de una entrevista que sostuve
en el norte de Bogotá con el doctor Álvaro Leyva Durán, a la una de la
tarde. El seguimiento se sostuvo hasta el aeropuerto Eldorado, donde
concurrí a recibir al señor Liam Craig-Best, director de la ONG
Justicia por Colombia de Londres. Mientras esperaba al señor Craig-Best
fui fotografiado y filmado en repetidas ocasiones, inclusive en
momentos en que conversé con la doctora Gloria Cuartas, quien esperaba
a unos amigos suyos en el aeropuerto.
Después de recibir al señor Craig-Best, el procedimiento irregular y
provocador continuó, hasta el punto que lo despaché para su hotel en un
vehículo de escoltas por lo tensa de la situación. Decidí enfrentar a
los individuos, como unos cuatro, pero tres de ellos se retiraron de
manera apresurada, el otro que nunca se identificó, aunque le dijo a
mis escoltas que era de la Sijin, no me respondió cuando le pregunté
las razones que tenía para el descarado y abusivo seguimiento. Creo que
el grupo hostil es de inteligencia del DAS, porque uno de los
individuos que se retiró cuando los enfrenté tenía puesto un chaleco de
esta entidad, que se quitó y lo guardo bajo el brazo.
No es la primera vez que esto sucede. En enero de este año ocurrió lo
mismo con un vehículo, con dos personas a bordo, que me siguió durante
varias cuadras, hasta la Embajada de Suiza, pero que detenidos los dos
sujetos por una patrulla de la Policía resultaron ser de la Dipol,
organismo de inteligencia de la Policía Nacional. Esta situación se la
comuniqué a Usted por escrito y nunca recibí respuesta.
Los teléfonos de mi oficina en el periódico VOZ están interceptados,
dudo que con autorización judicial. Estoy seguro de ello porque cuando
entra o sale una llamada telefónica tiene interrupciones y ruidos
propios de ello. Por lo demás, esa información la recibimos de fuente
de todo crédito. Solicité una explicación de la Fiscalía General de la
Nación y nunca obtuve respuesta. Los números telefónicos son: 2 321461
y 2 328220 de Bogotá.
El cuatro de agosto del presente año, tres días antes de su posesión
para el segundo periodo presidencial, dos policías se presentaron a las
instalaciones de VOZ con la intención de revisar la terraza, para
descartar que de allí se disparara un artefacto contra la Casa de
Nariño, 35 cuadras distante. La sola duda me irritó.
En las últimas dos ocasiones que salí del país fui víctima de un
procedimiento discriminatorio por agentes de extranjería del DAS,
porque mi pasaporte es sometido a rigurosa investigación de un
supervisor. Debo decirle que lo mismo ocurría hace tres años, pero ante
la queja que presenté al doctor Noguera la arbitrariedad se suspendió.
Ahora han retornado a ella.
Me siento ultrajado, Señor Presidente, y vulnerado en mis derechos
constitucionales. No entiendo, por qué funcionarios gubernamentales del
nivel de los doctores Luis Carlos Restrepo y Fabio Valencia Cossio se
reúnen conmigo para intercambiar opiniones sobre los temas del
intercambio humanitario y la paz, que son de interés común, en la idea,
según me lo aseguran, de concretar en qué puedo ayudar al respecto,
mientras los organismos de seguridad del Gobierno, entre estos el DAS
que depende de manera directa de la Presidencia de la República, se
dedican a seguirme y maltratarme.
Acudo a Usted, Señor Presidente, en demanda de su intervención para que
se respeten mis derechos constitucionales y se ponga fin a la violación
de mi derechos humanos.
Del Señor Presiente atentamente,
Carlos A. Lozano Guillén
C.C. 14.203.144 de Ibagué
Miembro del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB)
*Dr. Carlos Lozano: periodista colombiano, director del periódico VOZ,
uno de los dirigentes emblemáticos de la izquierda colombiana.
Escribirle al e-mail: vozcaloz@unete.com
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