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Fidel Castro |
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inSurGente (Norelys Morales Aguilera).- Hoy, 13 de agosto, 80º cumpleaños de Fidel, los cubanos le regalan la victoria. Ahora se comprende lo que había en el anexo secreto del Plan de Bush para la Asistencia a una Cuba Libre y ha sido ejecutado con la más estruendosa derrota, aunque no se haya disparado un tiro, eso es lo grandioso, y mucha prensa mal intencionada no lo entienda o no se atreva a admitirlo.
Si se revisa lo que se está escribiendo sobre Fidel Castro en Internet, la acusación de “dictador” no falta. Vaya dictador a quien tienen que concederle carisma y que le ofrece argumentos y seduce a su pueblo. Pero, el hecho es que sobre aquel presupuesto se montó la trama. Una dictadura tendría que caer por su peso en ausencia del dictador y sería la hora de la Casa Blanca. Esperaban en Cuba un festejo por el arribo de la “democracia”. Lo que ha sucedido es que no hay dictador ni ha caído la dictadura. Se creyeron sus mentiras y en la Isla les tomaron la iniciativa trabajando, movilizados y alertas.
Los estrategas de Washington pensaban que una vez sublevados los cubanos (Bush llamó a que lo hiceran) “los personeros del régimen castrista” desatarían la represión. Ése sería el momento de la “ayuda para la transición”. La Secretaria de Estado Condoleezza Rice, tenía preparado un llamamiento al pueblo de Cuba. Lo hizo el viernes 4 por la noche a través de la mal llamada Radio y Televisión Martí. Pretendió que su imagen fuera vista y sus palabras escuchadas por los “oprimidos cubanos” y quizás compró ropa y zapatos nuevos para la ocasión como hizo cuando el huracán Katrina.
Las transmisión fue hecha desde un nuevo avión civil, que sustituyó al equipo aéreo militar modelo C-130. Calcularon que el mensaje sería escuchado por miles y miles de cubanos a través de los radios portátiles que desde hace años distribuyen desde la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana o a través de la televisión local, cuya programación pretendían interrumpir. Si las fuerzas cubanas derribaban ese aparato, tenían el pretexto para armar el escándalo e invadir.
Ese viernes 4 a partir de las seis de la tarde, transmitieron 4 horas continuas y anunciaron que desde ese momento serían diarias y orientaron sus antenas para interferir a los canales cubanos 13 y 20. Las señales fueron bloqueadas por los ingenieros isleños y a Condoleezza la sacaron del aire y tuvo que quedarse calladita. Despachos en Miami contienen el desencanto de las emisoras, bien pagadas allí y mal vistas en Cuba.
El Servicio de Guardacostas estadounidense, quizás por sus frecuentes contactos con Cuba, actuó con cordura y no tuvo que hacer grandes esfuerzos para que un tal Ramón Saúl Sánchez, jefe de una organización terrorista de Miami, desistiera de navegar hacia costas cubanas con una flotilla de barcos para los cuales no tenía muchos voluntarios. De otro lado, las autoridades cubanas fueron muy diáfanas aplicando sus leyes con una avanzada de supuestos reporteros que pretendían entrar a la Isla con visas de turistas. Se habla en Cuba de la mano de la CIA, pero el hecho es que despachos de prensa señalan que Robert Ménard, de Reporteros Sin Fronteras, dijo que enviaría corresponsales camuflados.
Los disidentes mostraron su carencia de liderazgo y falta de seguidores. Hablan de represión, pero han dado una prueba inequívoca de su incapacidad para conducir los sucesos en Cuba, especialmente porque son asalariados de Washington y están a favor de la intromisión o la anexión, algo que insulta al patriotismo mayoritario en la Isla.
Por otro lado, la solidaridad internacional ha sido estupenda. De todas partes, de todos los sectores llega. Los cubanos andan muy bien acompañados en estos tiempos. Ella contribuyó a disuadir a la maquinaria belicista yanqui a quien el presidente de la Asamblea Nacional cubana (Parlamento), Ricardo Alarcón, les dijo: "El intento de paseo en Cuba se les convertiría, desde el primer día, en un infierno. Lo de Iraq sería un juego de niños”.
Ya no hay dudas de que Fidel se recupera esta vez. “No le pedimos a Dios que Fidel sea eterno, sino que esté el mayor tiempo posible donde sea más útil”, proclamaron en la Catedral de la Santísima Trinidad, Iglesia Episcopal de Cuba, donde el reverendo Juan Ramón de la Paz, el pastor anfitrión de la velada, vestía una sotana verde olivo.
Desde que se conoció la Proclama del Comandante en Jefe en la cual él advertía de que el país se encuentra amenazado, los cubanos siguieron con las riendas de sus asuntos y dispuestos a que no haya intervención extranjera. Allí ha estado Raúl y un destacado grupo de dirigentes suficientemente ocupados como para atender que el país funcione y que el territorio nacional esté resguardado palmo a palmo. Ello trajo esta victoria con la cual Fidel disfrutará muchísimo en su 80º cumpleaños. La victoria es el regalo de Cuba a su Comandante.