Con esta entrevista el presidente boliviano le
rinde homenaje a quien considera su consejero y amigo. Cuenta cómo
viajó a La Habana a conocerlo, con un pasaje de ida y los bolsillos
vacíos, cómo Castro lo ayuda en Bolivia y sus consejos para enfrentar a
Estados Unidos. Dice que una vez Castro lo llamó y él, que estaba
lesionado, soltó sus muletas y caminó.
Dos vagonetas –con la seguridad presidencial adentro– son el
único indicio de la presencia de Evo Morales en la modesta casa de
ladrillos sin revocar que se oculta tras un portón negro, en el barrio
Magisterio de la ciudad de Cochabamba. El presidente sale a las 7.45 de
la mañana de su antigua vivienda, a la que no deja de volver. Está de
buen humor. “Me desperté, como siempre, a las cinco, pero seguí hasta
las siete”, dice como quien se justifica de una travesura. Y la
entrevista pactada con Página/12 se traslada al más modesto aún local
de las seis federaciones cocaleras del trópico de Cochabamba –todavía
presididas por Morales– ubicado en la plaza Germán Busch. Sólo la foto
oficial –con la banda y las medallas– colocada al lado de un dibujo del
“Súper Evo” recuerda que el todavía líder sindical cocalero es también
presidente de Bolivia. En esa sede sindical empezó la entrevista con
Página/12 para hablar del tema concertado: sus relaciones, anécdotas y
opiniones sobre el líder cubano, Fidel Castro, en su cumpleaños número
80. Atenta a las órdenes de su jefe, su secretaria ya había marcado en
la agenda el teléfono del líder cubano para el momento en que el
presidente boliviano decidiera llamarlo.
Más tarde, en ese mismo lugar, el mandatario indígena dará una
conferencia de prensa sobre la coyuntura nacional, en la que insistirá
con una propuesta polémica: que los movimientos sociales abran oficinas
en la ciudad de Sucre para “controlar” (la oposición dice presionar) a
los constituyentes. Pero antes recordará a su admirado comandante.
–¿Cuándo conoció a Fidel Castro?
–En un encuentro por la autodeterminación y la solidaridad entre los
pueblos, organizado en 1992 en La Habana. Yo no tenía plata y con lo
que junté sólo pude comprar un pasaje de ida. En Cochabamba, los
organizadores (bolivianos) me dijeron: “Gastá nomás, que allá te van a
devolver y te darán también tu pasaje de vuelta”. Confiando en ellos,
me fui, sólo para conocer Cuba y a Fidel. Llegamos, había alojamiento y
desayuno gratis. Por primera vez entré al Palacio de Convenciones y
estaba Fidel en el escenario. Era imposible acercarse. Me inscribí en
la lista de oradores, esperé dos días para hablar tres minutos. No pude
saludar a Fidel, pero lo vi a unos cien metros. A veces mi única comida
era el desayuno gratis, después tomaba Tropicola. Luego vinieron los
problemas para retornar: no había pasaje a La Paz, me consiguieron La
Habana-Lima, y llegué allá con un dólar, que cambié a soles para
pedirle ayuda a un dirigente de la Confederación Campesina del Perú,
Juan Rojas, quien felizmente me prestó cien dólares para retornar a
Bolivia. Me dijo en broma: “¿Cocalero y no tienes plata?”. Ese dinero
me sirvió para llegar a Cuzco y desde allí seguir en bus a Bolivia para
llegar al Congreso de la Federación Campesina. Me habían advertido que
el camino, que todavía no estaba pavimentado, no era seguro en época de
lluvias. Yo fui caprichoso y seguí: tardé una noche y un día. A cada
rato el bus se plantaba y tenía que sacarme los zapatos para empujarlo
en medio del barro. Todo por conocer a Fidel.
–¿Qué representa para usted?
–Es un hermano mayor sabio, cuyo principio básico es la solidaridad
y la lucha por la igualdad y la dignidad. Fidel me llama, me abraza, me
conversa, me orienta.
–¿Y qué consejos recuerda de él?
–Una vez le dije, antes de ser presidente: “Si un día ganara como
presidente y Estados Unidos nos bloquea económicamente, ¿qué debo
hacer, cómo debo prepararme?”. Otros miembros del gobierno cubano me
decían: “Eso hay que manejarlo con cuidado, no podemos arriesgar”,
mientras que Fidel me dijo: “No tienes por qué tener miedo, Bolivia no
es una isla como Cuba, Bolivia tiene países amigos y riquezas
naturales”. Y me explicó dos cosas: primero, teniendo gas y petróleo,
minerales, cómo vamos a tener miedo al bloqueo económico. Sólo debemos
saber administrar, recuperar esos recursos. Segundo, me decía: “Tienes
ahí a Lula, a Kirchner, a Chávez, a Cuba; nosotros no teníamos nada de
eso, y al final ni siquiera a la Unión Soviética”. Luego, ya en 2003,
me dijo en una conferencia: “No hagan lo que nosotros hemos hecho
–refiriéndose a la lucha armada para liberar a Cuba–, hagan una
revolución democrática. Estamos en otro tiempo, la gente quiere
transformaciones profundas, pero no quiere guerras”.
–Castro también se muestra preocupado por su seguridad (la de Morales).
–Una vez, cuando el avión presidencial dio una vuelta en el aire, no
sé cómo se habrá enterado pero dijo: “Ustedes no necesitan consejos
políticos sino psiquiátricos”. Se preocupa mucho por nuestra seguridad,
es lo primero que pregunta, seguramente por los atentados que él superó
gracias a la eficacia de su seguridad.
El tiempo se agotó velozmente y la entrevista siguió en el viaje del
presidente boliviano al Chapare, la región cocalera que lo vio nacer.
Como ya es tradición, las charlas con Evo Morales transcurren con el
ruido del helicóptero venezolano Súper Puma como trasfondo. El viaje
dura unos veinte minutos y la perturbadora belleza del paisaje tropical
vuelve difícil mantener la atención en el tema conversación. En El
Chapare, donde Morales fue varias veces detenido, los mismos militares
lo reciben con honores y tienen preparado un equipo de fútbol para
desafiar al Dream Team presidencial. Los niños gritan “ahí llega el
Evo” cuando entra en un restaurante popular para desayunar sopa de
pescado y, más tarde, dedica varias horas a escuchar la evaluación de
su gobierno preparada por sus compañeros cocaleros.
–Usted nació el año de la Revolución Cubana (1959) y una vez
dijo en La Habana, tras una reunión con Fidel Castro y Hugo Chávez:
“Tres presidentes, tres generaciones y tres revoluciones”. ¿Qué toma su
proyecto de cambio de la Revolución Cubana?
–Cuba es un ejemplo de resistencia, de solidaridad, de dignidad,
pero nuestra revolución democrática y cultural se basa en los pueblos
indígenas y eso la vuelve diferente de Cuba o Venezuela. La revolución
boliviana es una reacción al desprecio, a la opresión y a la alienación
de las mayorías nacionales por más 500 años. Nuestra gente despertó y
pasó de la resistencia a la toma del poder. Estoy convencido de que los
indígenas son la reserva moral de América latina.
–Para algunos Cuba es una dictadura.
–Yo no veo ninguna dictadura en Cuba, lo que hay es solidaridad, reciprocidad, igualdad, y eso es lo más importante.
–Una revista decía que cuando se reunió con el embajador de
Estados Unidos, David Greenlee, usted lo sentó a propósito delante del
cuadro del Che Guevara hecho con hoja de coca que tiene en su despacho
para que los medios registraran la escena: el embajador con el Che de
coca.
–Está la foto del Che y la mía, hechas con coca, en el salón azul de
palacio (Quemado). El embajador siempre se sienta a mi derecha y, así,
quedó al pie del Che (ríe con picardía y la duda persiste).
–¿Qué anécdotas recuerda con Fidel Castro?
–El 29 de abril de 2005 estaba en Cuba convaleciente de una
operación de la rodilla. Estaba en un acto con Chávez y, al final, me
llama Fidel para una “foto del eje del mal”. Cuando lo escucho me
olvido de recoger las muletas y caminé así, los médicos quedaron
sorprendidos.
–Pareció una especie de orden bíblica: “Evo, levántate y anda”.
–Sí, es verdad, fue algo así (ríe). También recuerdo la emoción de
estar dos Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución, algo inédito en
el mundo, junto a millones de cubanos.
–¿Qué rasgos destacaría del presidente cubano?
–Su solidaridad. Creo que Fidel es el mejor médico del mundo, por
cómo se moviliza por la salud, pero también es el mejor pedagogo, por
cómo fomenta la educación y la lectura. Hoy hay en Bolivia más de mil
médicos cubanos y están cooperando con el plan de alfabetización Yo sí
Puedo para erradicar el analfabetismo.
–¿Cómo recibió la noticia de su crisis de salud?
–Estaba en la residencia con el vicepresidente y algunos ministros
cuando el embajador (de Cuba) me avisa y veo la CNN; fue un gran susto,
todos quedaron en silencio mirando la televisión.
–¿Y qué noticias tiene ahora?
–Lo que sé es que se está recuperando, son informes alentadores.
–¿Va ir a visitarlo?
–Cuando empiece a recibir visitas seré el primero en viajar a La Habana.
–¿Conoce a Raúl Castro?
–Una vez nos vimos de paso, pero nunca conversamos.
–¿Cuál es su mensaje en el cumpleaños 80 de Fidel?
–Le deseo que no solamente cumpla 80 años, sino 90 o cien, y que
siga, con mucha fuerza, conduciendo su país y dando línea política e
ideológica revolucionaria desde Cuba a todo el mundo.