Domingo,13 de agosto,
Coherente
con su estrategia de
"huir atacando" Israel aceptó el sábado la
resolución de la ONU que llama a un cese el fuego, pero simultáneamente, y
escudándose en un
cese el fuego "sin calendario", y hasta que lo
"apruebe" el gabinete, mañana domingo, reanudó su operación a
"gran escala"
lanzada el miércoles, la cual le ha costado hasta ahora la vida de casi 40
soldados, y la destrucción de decenas de blindados a manos de Hezbolá.
Las acciones no se detendrán inmediatamente sino que habrá que
esperar hasta
hoy, domingo, primer día hábil en Israel, cuando se reuna el gabinete
para dar su aprobación oficial, indicó la información oficial de Tel Aviv.
Israel acata el fuego y
aumenta su ofensiva militar, señala este sábado la información
internacional, en una aparente contradicción ¿Si acata el cese el fuego cómo
sigue atacando?
Por una
razón
estratégica principal:
Israel quiere
demostrar con esta nueva nueva ofensiva que no ha sido
derrotado militarmente en Líbano (como lo fue en realidad) y que su decisión
de declarar el cese el fuego, el domingo, solo se debió a un acatamiento
ordenado de la resolución de la ONU.
Es
falso, como dice la prensa internacional, que Israel reanuda su
ofensiva para
destruir lo más posible a Hezbolá y a sus estructuras
operativas en Líbano antes de implementar oficialmente el alto el fuego.
¿Destruir en menos de 24 horas lo que no pudo destruir durante un mes
consecutivo de bombardeos las 24 horas?
Israel no pudo doblegar ni destruir durante un mes a Hezbolá, en
combates donde sus tanques y soldados fueron
derrotados, con más de 100
muertos y centenares de heridos, razón por la cual forzaron de apuro la decisión
de la ONU para poder huir de la ratonera
transformando la derrota en un
triunfo diplomático.
Antes de la resolución de la ONU, el gobierno de Olmert y los halcones
militaristas de Tel Aviv ya estaban
derrotados dentro del propio Israel.
48 horas antes de la resolución de la ONU, entre miércoles y jueves, estalló en
Israel una crisis interna, con pedidos de cese el fuego, críticas despiadadas y
pedidos de renuncia a Olmert y a su gabinete por parte del
"sionismo de
izquierda", sectores de políticos e intelectuales de judíos"progres", además
de críticas de los medios y difusión de encuestas que revelaban el rechazo
masivo de la sociedad a lo que llaman "la guerra en Líbano":
En realidad, el "sionismo de izquierda", así como la sociedad israelí (además de
las colectividades judías en todo el mundo)
apoyaron masivamente la invasión
y los bombardeos genocidas de Israel en Líbano hasta que sus tropas
terrestres comenzaron a ser derrotadas y sus soldados muertos.
Entre miércoles y jueves, se gestó un movimiento interno orientado a pedir la
renuncia del gobierno de Olmert y a pedir un alto el fuego inmediato, que
buscaba como objetivo poner al gobierno y los halcones militaristas como los
"únicos responsables de la invasión y la derrota".
Esto es, el
"sionismo de izquierda" (políticos moderados y "progres" de
izquierda) armó una maniobra política para utilizar la derrota militar a manos
de Hezbolá, como si fuera una
derrota de la "derecha militarista" y del
gobierno de Olmert, con la evidente intención de presionar su renuncia y
tomar las riendas del poder.
Esta es otra de las razones, por la cual Olmert y los halcones militares
armaron la fantochada, este sábado, del reinicio de las operaciones militares a
"gran escala" con el evidente propósito de demostrar que no habían sido
derrotados militarmente.
El mensaje hacia el mundo y hacia Israel
es claro: somos una gran
potencia militar y
estamos en capacidad de destruir a Hezbolá, si
acatamos el cese el fuego no es por debilidad, sino porque somos respetuosos de
las decisiones de la ONU.
Y aquí está a punto de consumarse el
desenlace anticipado en exclusividad
por IAR Noticias: si el domingo el Estado de Israel ordena a sus tropas el alto
el fuego, y si Hezbolá y el Líbano lo acatan en forma oficial la resolución de
la ONU, la dupla Washington Tel Aviv habrán conseguido "salvar en parte la
ropa".
Esto es, disfrazar la derrota militar con el acatamiento a una resolución
diplomática.
Aunque esto sólo es
un espejismo: la dupla judeo-norteamericana no ha
podido cumplir el objetivo de máxima de la invasión: destruir a Hezbolá y
controlar Líbano.
El "triunfo diplomático" para EEUU e Israel, con el repliegue de las tropas
judías sin aceptar la derrota, es solo el principio de una reacción generalizada
de la resistencia árabe en todo el Medio Oriente.
En la realidad las tropas judías del Estado de Israel han sido
derrotadas
vergonzozamente, y el fin del mito "Israel Potencia" va acompañado de una
perdida de respeto en el mundo árabe e islámico.
Lo que anticipa un segundo round nada favorable para el Estado judío invasor de
Medio Oriente.