Jueves,10 de agosto, (IAR Noticias) /
Según informan agencias internacionales las tropas y tanques israelíes han penetrado en la madrugada del jueves 10 kilómetros al norte de la frontera con Líbano, cerca de la localidad de Dibeen, el punto más al norte alcanzado en tres semanas de comenzadas las operaciones terrestres.
Esto desmiente la versión oficial dada por el gobierno de Israel diciendo que no se trata del plan militar a "gran escala" aprobado el miércoles.
Este despliegue, según un portavoz de Tel Aviv citado en la edición digital de la CNN, no forma parte de la invasión a "gran escala" planeada por el mando militar. "Es una pequeña operación que parece amplia , pero que no abre un nuevo frente", señaló el vocero a la CNN.
Sin embargo, medios y portavoces libaneses señalan que trata de la gran ofensiva militar anunciada que los comandantes judíos intentan "minimizar" para suavizar el efecto de su derrota del miércoles donde perdieron 15 soldados y fueron heridos otros 37.
También se sostiene en medios libaneses que los anuncios televisivos del líder de Hezbolá de "convertir en una tumba" el sur libanés para los israelíes, tiene que ver con nuevos armamentos y comandos de elite entrenados en Irán que ya comenzaron a actuar contra los tanques y la infantería judía.
Esta nuevas unidades de combatientes desplegadas por Hezbolá formaron parte de las operaciones en las que 15 soldados israelíes fueron muertos y 37 fueron heridos este miércoles.
La mayor parte de las bajas judías se produjeron por la acción de misiles antitanque de procedencia siria, confirmaron el miércoles fuentes militares israelíes citadas por la cadena CNN y varias agencias internacionales.
El plan militar "a gran escala", con alrededor de 40.000 soldados, tanques, artillería y blindados ligeros, contemplaba originalmente extender las operaciones hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera.
Según la radio pública israelí, la iniciativa fue presentada por el jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Dan Halutz, y aprobada por nueve de los 12 ministros del gabinete, frente a tres que se abstuvieron, enrolados en la línea "moderada" que propone una salida diplomática y no militar.
La radio pública israelí informó de que los miembros del Gabinete que se abstuvieron fueron el viceprimer ministro y responsable de Desarrollo de la Galilea y el Neguev, Simon Peres; el titular de Cultura y Deporte, Ofir Pines; y el titular de Industria y Comercio y líder del partido religioso sefardí Shas, Eli Ishai.
A pocas horas de lanzada la ofensiva con el ingreso de las primeras columnas de infantería y blindados, se conocieron en Tel Aviv detalles de los combates y de la cifra de soldados muertos o heridos que el mando militar se vio obligado a revelar.
La noticia sacudió al gobierno y parlamento israelí, donde el miércoles por la tarde y noche se suscitaron arduos debates y discusiones sobre la conveniencia de haber lanzado la invasión sin esperar la decisión diplomática en la ONU.
La presión obligó al gobierno de Olmert a dar "marcha atrás", y a negar que la invasión militar lanzada horas antes tuviera carácter de "a gran escala", como medio para calmar el frente político interno y las primeras reacciones sociales que ya se estaban generando en Israel.
Finalmente, se resolvió comunicar que la fecha de aplicación del plan de invasión a "gran escala" (que ya había comennzado unas horas antes) tendría que ser fijada por el primer ministro, Ehud Olmert, y el titular de Defensa, Amir Peretz, después de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que se celebra este jueves en Nueva York.
En esa decisión -desmentir la puesta en marcha del nuevo plan militar en Líbano- también influyó en forma terminante la comunicación telefónica que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, mantuvo con Olmert el miércoles por la tarde.
Por debajo de la negativa de invasión global por parte del gobierno de Tel Aviv, según los libaneses, en el terreno, las columnas de blindados e infantería siguen ingresando masivamente a Líbano.