NEWARK, Nueva Jersey/AP — Las
autoridades de Nueva Jersey divulgaron un informe que resume las
investigaciones hechas a la policía estatal con base en las demandas de
que un grupo de agentes, autodenominado los “Señores de la disciplina”,
atormentó e intimidó a compañeras mujeres y de minorías.
Según el informe, el policía hispano John Oliva denunció antes de
suicidarse en octubre de 2002 que fue acosado por sus colegas tras
quejarse de que fue objeto de acoso racial. El informe subrayó que
antes de morir, el propio Oliva fue acusado de acoso racial y se le dio
la oportunidad de renunciar al cuerpo policial.
Según el informe, el agente Christopher Bastos denunció que otros
colegas le dijeron que fue contratado sólo porque es latino. Dijo que
un colega amenazó con violarlo, se abstuvo de evitar que otro agente
mirara pornografía en un televisor del cuartel y calificó a varios
agentes negros con apodos racistas, como “Busta Rhymes”, “Snoop Dog”,
“Shaft” y “Magilla Gorilla”. Bastos también abandonó la corporación.
Una mujer policía dijo haber encontrado notas humillantes, poemas y
volantes en su gaveta en referencia a su peso y su orientación sexual.
Agregó que también ocasionaron daños a su automóvil, uniformes y otros
artículos personales.
Otra mujer policía dijo que recibió una caja de chocolates en Día de
San Valentín con una tarjeta sexualmente humillante, y que un compañero
de trabajo le manoseó las nalgas.
Un policía estatal latino dijo que recibió una amenaza de violación
homosexual mientras que un agente afroestadounidense sostuvo que sus
colegas le dijeron que debía tener un “sonoro apodo negro” y lo
acusaron sin pruebas de haber fumado marihuana.
La versión del informe, que omite las identidades de muchos de los
agentes involucrados, fue divulgada el lunes. Repite la afirmación de
las autoridades de que aunque varios policías estatales fueron
humillados, no hay ningún grupo organizado dentro de la policía estatal
que hostigue a mujeres y minorías.
El informe, completado en enero de 2005, fue difundido por la fiscalía
estatal luego que un juzgado federal falló que podría divulgarse al
público una versión con los nombres omitidos de los acusados.
A raíz de la investigación, siete policías estatales fueron
disciplinados por mala conducta. Sus castigos fueron desde recibir
cartas de reprimenda hasta suspensiones de 45 días.