WASHINGTON (AP) - El presidente Bush juró: "Estamos totalmente preparados".
Mike Brown impartió órdenes. Los tras bastidores del drama, captados en vídeo
mientras el huracán Katrina se aproximaba a tierra, confirman ahora las
sospechas de la población estadounidense: la incapacidad de sus líderes
gubernamentales.
Es difícil revisar la transcripción del vídeo obtenido por Associated Press
sin llegar al menos a tres conclusiones:
-Las autoridades federales, estatales y locales sabían lo que iba a
suceder.
-Ellos sabían qué hacer.
-Fracason en hacerlo.
Para la mayoría de la población ésta no es una revelación. El público acusó a
todos los niveles del gobierno mucho antes de que Bush y otros líderes
reconocieran sus responsabilidades a raíz de la lenta respuesta a Katrina. Pero
el vídeo y las transcripciones ofrecen una muestra descriptiva de la ineptitud
burocrática, un sistema donde todos hablan pero nadie produce.
"Nueva Orleáns fracasó. El estado de Louisiana fracasó. El gobierno federal
fracasó. Me asombra que cinco meses después del obvio fracaso de los tres
niveles gubernamentales no haya habido un cambio sistemático serio", afirmó el
republicano Newt Gingrich, ex Presidente de la Cámara de Representantes.
No sorprende que Katrina se haya convertido en un punto clave que cristaliza
los permanentes cuestionamientos del público sobre la competencia y
responsabilidad del gobierno.
Un poco menos incrédulos que antes de Katrina, los estadounidenses tienen
menos disposición a concederle a Bush el beneficio de la duda y están más
dispuestos a cuestionar su posición sobre la guerra en Irak y nuevos tópicos
como la seguridad portuaria.
Ya el presidente no puede decir: "Confíen en mí", sin que una mayoría de la
población replique: "¿Por qué debería hacerlo?".
Pero no se trata sólo de Bush. Una encuesta del Centro de Investigaciones
para la Población y la Prensa (Pew) mostró la preocupación creciente y visión
pesimista de la población sobre la mayoría de las instituciones, incluyendo el
Congreso, corporaciones y compañías petroleras.
Una encuesta realizada por AP-Ipsos la semana pasada arrojó que sólo 15% de
la población estadounidense se sentía "muy confiada" en las habilidades del
gobierno federal para reaccionar ante un desastre grande en el futuro, mientras
en septiembre pasado ese grupo sumaba 19%.
Un estudio aparte del Centro Roper sugiere que, en tiempos de tragedia, el
público confía dos veces más en individuos que en gobernantes. Quizás ello
explique por qué después de Katrina los estadounidenses establecieron récords de
donación y miles de civiles corrieron al Golfo de México para ofrecer ayuda.
Jon Berry, vice presidente de Roper, opina que el vídeo sobre Katrina
exacerbará el escepticismo del público.
Theda Skocpol, decano de la Escuela de Ciencias y Artes de Harvard, alega que
Bush perdió la credibilidad sobre sus capacidades en las alas de Katrina.
Todos lo niveles gubernamentales fallaron. Algunos, como Gingrich, piensan
que la única solución son reestructuraciones masivas para adecuarse a las
necesidades modernas.
Pero para la mayoría de la población no se trata de reformas gubernamentales.
Reclaman más eficiencia, menos burocracia, mayor efectividad. No esperan que sus
líderes sean perfectos, pero al menos sí francos.