Cadena perpetua contra un niño de 4 años en Egipto

Restos de manchas de sangre cerca de la Oficina de Seguridad en El Cairo, tras las protestas

Restos de manchas de sangre cerca de la Oficina de Seguridad en El Cairo, tras las protestas

Credito: Reuters

20-02-16.-La última víctima de los tribunales egipcios apenas ha cumplido los cuatro años. Una corte militar del país árabe ha condenado esta semana a cadena perpetua a Ahmed Mansur Karni, un niño de la provincia de Al Fayum, a unos 170 kilómetros al suroeste de El Cairo. "Nació el 10 de septiembre de 2012 y su nombre está incluido en un caso abierto por la justicia castrense contra los vecinos que se manifestaron el 3 de enero de 2014. En aquella fecha ni siquiera tenía los dos años", relata a EL MUNDO su abogado Faisal al Sayed, sorprendido aún por el enésimo disparate de la despiadada judicatura egipcia.

Desde el golpe de Estado que en julio de 2013 desalojó del poder al islamista Mohamed Mursi, los togados han despachado alegremente cientos de penas capitales y cadenas perpetuas en macroprocesos "exprés" que -según organizaciones de derechos humanos locales e internacionales- han vulnerado todas las garantías y han convertido a los tribunales en el brazo ejecutor de una feroz represión junto a las fuerzas del orden.

El ajuste de cuentas, que ha enviado a la cárcel a decenas de miles de egipcios, ha alcanzado también al pequeño Ahmed. El menor está acusado junto a otras 115 personas de cuatro asesinatos, ocho tentativas de homicidio, quebrar la paz social, dañar un inmueble de la administración sanitaria, amenazar a policías y soldados y atacar vehículos propiedad de las fuerzas de seguridad. Como tantos otros, Ahmed fue juzgado en rebeldía y oficialmente está en busca y captura. "No ha sido detenido porque no se encuentra localizado pero está en vigor una orden de arresto contra él", agrega Al Sayed, decidido a recurrir un fallo emitido por la justicia castrense. Desde las revueltas que hace ahora cinco años forzaron la salida de Hosni Mubarak, el ejército ha dictado sentencias contra varias decenas de miles de civiles. A pesar de las reiteradas denuncias, los decretos promulgados desde la asonada han incrementado el margen de acción de estas cortes.

Varios de los letrados involucrados en la causa de Ahmed culpan al juez de no haber revisado la documentación. Uno de los miembros de la defensa le había hecho llegar el certificado de nacimiento del menor que habría servido para evitar un veredicto que vuelve a colocar a la justicia local en la diana de los chascarrillos. La pesadilla de Ahmed es, además, una muestra de la arbitrariedad y la sed de venganza que ha nublado el juicio del Estado egipcio y los medios de comunicación afines, donde desde 2013 cunde la incitación al odio. "No hay justicia ni razón en Egipto. La lógica se suicidó hace tiempo. El país se ha vuelto loco. Está gobernado por una banda de lunáticos", opina el letrado Mohamed Abu Hurira.

El mes pasado el ministro de Justicia, el controvertido Ahmed Zend, se convirtió en preboste de la campaña. "Yo creo que si se liquida a 40.000 terroristas será suficiente para honrar a los mártires [en referencia a las fuerzas de seguridad fallecidas]. Juro por Alá que el fuego que arde en mi corazón no se extinguirá hasta que por cada mártir hayan muerto 10.000 miembros y simpatizantes de los Hermanos Musulmanes", declaró Zend sin un ápice de rubor.

La pena que arrastra el reo más joven de la tierra de los faraones coincide con las denuncias de cientos de desapariciones forzosas o la encarcelación de varios miles de estudiantes universitarios como Ahmed Shams, un joven del delta del Nilo. "Lo arrestaron durante un examen y le acusaron de prender fuego a una facultad y enfrentarse a las autoridades pero no tienen ninguna actividad política. Son cargos inventados", señala a este diario su madre Nawal Ali. En otra vuelta de tuerca a la represión, un policía vestido de civil descerrajó un tiro el jueves a un hombre de 24 años después de que se enzarzaran en una discusión en un populoso barrio de El Cairo. El vil asesinato despertó la ira de sus vecinos, que por cientos rodearon horas después el cuartel general de la policía en la capital.

A la creciente indignación por las vejaciones de un aparato policial que jamás fue reformado se suma su probable implicación en el asesinato del joven italiano Giulio Regeni -hallado en una cuneta a principios de mes con atroces huellas de tortura- y las muertes registradas entre rejas. En protesta por las infames condiciones de las abarrotadas prisiones, destacados dirigentes de los ahora proscritos Hermanos Musulmanes como su viceguía Jairat el Shater y varios ex ministros -confinados en el penal de Tora, a las afueras de El Cairo- inician este sábado una huelga de hambre.

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