A 163 años de su natalicio José Martí sigue siendo un hombre que se levanta para todos los tiempos

Martí

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La habana, enero 28 - El legado histórico y universal del Héroe Nacional cubano, José Martí, pervive hoy a 163 años del natalicio del prócer, en un contexto donde su pensamiento deviene guía y promesa de que un mundo mejor es posible.

Martí nació en La Habana el 28 de enero de 1853 y en 42 años de vida hasta su caída en combate en Dos Ríos contra el colonialismo español, su misión más preclara fue la de una existencia marcada por el sacrificio para el advenimiento de una Cuba libre.

Pero más allá de los pormenores de su vida, sin dudas, la vigencia que reviste cada faceta de su ideario hace que el Apóstol -como también se le conoce- sea necesariamente un hombre de todos los tiempos.

Su sensibilidad social se hace notar desde bien temprano cuando en su niñez ve al esclavo azotado y siente como propia la afrenta que representa la injusticia, o cuando ya de adolescente admira la gesta libertaria de 1868 y se convence de que a Cuba sólo le queda el camino de la independencia si desea realmente ser próspera y feliz.

A partir de entonces, sus acciones y sobre todo sus ideas lo llevarán a la cárcel, lo forzarán al destierro, pero lo conducirán también a la inmortalidad.

Martí es el ideólogo de una soñada República Cordial y el intelectual que recuerda que el hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza o a otra, porque hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro, porque dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos.

El Apóstol, es el vocero además de una América profunda, de esa Nuestra América -como la llamara él- del Bravo a Magallanes, donde conviven el indígena, el africano y el mestizo, junto al criollo o al europeo.

Martí es asimismo el guardián alerta que advierte a la América Latina sobre la existencia del peligroso vecino del Norte (Estados Unidos), del gigante que lleva siete leguas en las botas y que le puede poner la bota encima.

Por ello, al mismo tiempo, se yergue el Apóstol como paladín de la unidad latinoamericana y antimperialista y deviene artífice y precursor de la integración al recordar que los países de la región como los árboles "se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas".

En ese sentido, manifiesta que "es la hora del recuento, y de la marcha unida, y que hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes".

Martí es igualmente referente de altruismo y su noción de que "Patria es humanidad", constituye base para la solidaridad y fundamento esencial de un internacionalismo que caracterizará en lo adelante al pueblo cubano.

El ideal martiano no morirá el 19 de mayo de 1895, pues -rescatado por la Generación del Centenario bajo la guía de Fidel Castro- será germen de la Revolución cubana, que se abocó tras su triunfo en 1959 a la materialización de un proyecto de justicia social que hiciera al fin realidad la tan anhelada República con Todos y para el Bien de todos.

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