Junto a su esposa, Lucía Topolansky

Pepe Mujica viajó a La Habana para asistir a Conferencia Internacional y al premio Casa de las Américas

Credito: EFE

La Habana, enero 26 - Un delicioso diálogo sobre lo humano y lo divino, sobre los tiempos que corren y los que vienen, sostuvo el programa Mesa Redonda durante las primeras horas del 25 de enero, con los senadores uruguayos José (Pepe) Mujica, el carismático ex presidente y su esposa Lucía Topolansky, líder de la izquierda en el Congreso charrúa.

Recién desembarcó la pareja en La Habana para participar en las sesiones de la II Conferencia Internacional “Con todos y para el bien de todos” y la edición 57 del Premio Casa de las Américas pero, ante una apretadísima agenda de actividades, aceptaron la invitación del programa en la fría mañana del lunes 25.

En charla con Randy Alonso, director de la Mesa Redonda, Mujica empezó por restarle importancia a su período como presidente: “Si nos tocó serlo no importa, lo que más importa es mañana..” y a propósito del tema más recurrente -las izquierdas en el gobierno- enfatizó en que es necesario “tener unidad estratégica” y que “los esfuerzos tienen que ser colectivos, intergeneracionales y de largo plazo.”

“Odio el protocolo y sé que choco, pero estoy al final de mi tramo. Con 80 años no puedo cambiar”, comentó el expresidente, aludiendo a su estilo informal para enfatizar: “hay demasiados años de soledad en el calabozo rumiando estas cosas…”. Ya después se desplegaría en conceptos optimistas: “los únicos derrotados son los que bajan los brazos, los que dejan de luchar.

Los que siguen luchando nunca son derrotados, pero tampoco nunca serán vencedores absolutos”. Pero también se quejaría: “La agenda de la integración no la abrazamos bien. No es culpa de la derecha, es impotencia nuestra.

Pudimos y debimos haber avanzado más”; “la política tiene cortos plazos y elecciones y gobiernos preocupados por las elecciones que vienen…”. Sus reflexiones, de una universalidad y una hondura demasiado significativas para versionarlas por trozos, se anuncian para la Mesa Redonda el viernes 29 de enero.

En cuanto a la que fuera senadora más votada y hasta presidenta por ley durante tres días de ausencia del país del presidente -entonces Pepe Mujica- y del vicepresidente Danilo Astori, en mayo de 2013, compartió con el programa recuerdos de sus orígenes como luchadora, experiencias de batallas y conquistas durante su ejercicio en el Senado, visiones de los desafíos de la izquierda en gobierno, lecciones del hogar y la militancia compartidos con uno de los luchadores políticos más reconocidos de Latinoamérica y hasta del testamento político de la pareja que no tuvo hijos y trabaja hoy por legarle a su barrio una escuela donde se combinan estudio y trabajo pegado a la tierra.

Integrante de una generación marcada por la Revolución cubana, que por suerte ha vivido para hacer y contar una historia de liderazgos masculinos, llora emocionada cuando recuerda que fueron las madres las grandes protagonistas de la lucha contra las dictaduras latinoamericanas y se le ilumina el rostro comentando que ahora mismo el 60 por ciento de los universitarios del Uruguay son mujeres, pero se niega a reclamar cuotas de poder femenino. Todo hay que consquitarlo luchando, trabajando, dice. Su entrevista debe transmitirse en la Mesa Redonda del lunes primero de febrero.

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