Paro con piquetes en Argentina

El centro de Buenos Aires desolado

El centro de Buenos Aires desolado

Credito: Agencias

20 de noviembre de 2012.- Alrededor de las 6 de la mañana de una primavera calurosa, los argentinos amanecieron de paro. Aunque no supera el 50 a 60 por ciento de la fuerza laboral, organizada en gremios opositores, la acción se multiplica por el efecto de más de 160 piquetes de cortes de ruta en los principales centros urbanos y rurales.

Hasta el mediodía, se registraron más de 30 autobuses de pasajeros apedreados en la ciudad andina de Mendoza y una decenas de restaurantes rotos u obligados a cerrar en la turística avenida de Mayo de la capital, bajo la coacción del gremio gastronómico liderado Luis Barrionuevo, uno de los sindicalistas peronistas más corruptos del país. Parte del transporte terrestre funciona, y en el metro solo paró una línea controlada por un sector de la izquierda.

La principal demanda es la eliminaciòn del impuesto fiscal a los salarios altos (mayores a 5.000 pesos, unos mil dólares) y otras como el 82% móvil para jubilados y la universalización de una Asignación Familiar que recibe una parte de los más pobres. Cualquier asalariado argentino considera justa la exigencia, pero no comprenden por qué los paristas no reclaman el control de la inflación con poder popular, que beneficiaría al conjunto de los asalariados, afectados por precios crecientes de hasta el 47% en alimentos.

Lo que convierte en controversial la medida de fuerza, aparte de la justeza del reclamo laboral, es el abanico de convocantes tan distintos, detrás de una medida común. Va, desde la burocracia más corrupta del peronismo, al sindicalismo estatalita de la CTA opositora, pasando por los patronos rurales de la Federación Agraria, con la curiosa simpatía de los "caceroleros" de clase media, y al extremo del abanico, partidos de la llamada "vieja izquierda". También convocó un sector de la Federación Universitaria.

Este es el paro Nº 35 desde 1983, 29 contra los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Es el primero contra Cristina de Kirchner, en su segundo mandato.

La presidenta Cristina Fernández reclamó ayer "responsabilidad al trabajador", mientras esta mañana el Jefe de Gabinete, Abal Medina y el Ministro del Interior, Randazo, sostienen que sin los piquetes habría fracasado la huelga.

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