FMI, BCE y CE

La Troika va ahora por el pueblo portugués y exige reforma del Estado para dar rescate

Pedro Passos Coelho junto con el comisionado de la UE, Johannes Hahn

Pedro Passos Coelho junto con el comisionado de la UE, Johannes Hahn

Lisboa, noviembre 8 -  Los técnicos de la troika vuelven la próxima semana a Portugal para empezar la sexta evaluación del programa de ajustes de su rescate financiero, centrada en esta ocasión por una reforma del Estado luso rodeada ya de polémica.

Según dijeron fuentes del Fondo Monetario Internacional (FMI), que con el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE) forma la troika, en esta nueva evaluación se abordará cómo cortar el gasto público mediante una revisión de la estructura del Estado que permita ahorrar 4.000 millones de euros.

Las conversaciones con el Gobierno conservador luso sobre qué medidas adoptar para lograr ese objetivo -de las que de momento no se conoce ninguna- comienzan ahora pero no será hasta dentro de tres meses, en febrero, cuando el Ejecutivo presente su "propuesta definitiva", explicaron los portavoces.

Entre los demás asuntos que estarán encima de la mesa en la sexta evaluación de la marcha del rescate luso, según el FMI, están la evolución de la economía, las perspectivas financieras, la situación de los bancos lusos y la competitividad.

La revisión de las funciones del Estado, inicialmente no prevista en el acuerdo firmado por las autoridades portuguesas con la troika en mayo de 2011 a cambio del rescate, es vista con recelo por la oposición de izquierda y los sindicatos, que temen una maniobra para acabar con más beneficios sociales.

Pero el Gobierno del primer ministro Pedro Passos Coelho defiende que ya no existe capacidad para hacer más recortes, después de tres años consecutivos de ajustes y subidas de impuestos, y considera imprescindible alterar la estructura del Estado para cumplir las metas de saneamiento financiero.

Detrás de este interés en rebajar todavía más el gasto público se encuentran las dificultades de Portugal para cumplir con sus objetivos de reducción del déficit, pese a que éstos fueron flexibilizados en septiembre por la troika.

El país debe dejar su déficit público en el 5 % en 2012 (un objetivo suavizado en medio punto), en el 4,5% en 2013 (frente al 3% original) y en el 2,5% en 2014, todo lo cual supone una reducción notable respecto a 2010, cuando la cifra se situó en el 9,8%.

Para conseguir estos descensos, tanto el Ejecutivo luso como la troika coinciden en proponer una revisión de las funciones estructurales del Estado que permita un ahorro equivalente a 4.000 millones de euros.

Passos Coelho ha reclamado a la oposición su apoyo para negociar esas medidas y conseguir que sean adoptadas de forma consensuada, aunque el Partido Socialista, que pidió y negoció el rescate el año pasado, se niega a pactarlas y su líder, Antonio José Seguro, ya ha advertido de que no aceptará desmantelar el Estado social.

Portugal solicitó el rescate financiero en mayo de 2011 después de varios meses de presión asfixiante de los mercados sobre su deuda soberana, que hacían imposible el acceso a la financiación.

La UE y el FMI le concedieron entonces un préstamo de 78.000 millones de euros -del que ya ha recibido más de dos terceras partes- a cambio de un severo programa de ajustes y reformas que se han aplicado a rajatabla.

Pero pese a cumplir las medidas de austeridad exigidas, una notable caída de los ingresos públicos y una recesión más profunda de lo previsto han puesto en riesgo los objetivos de reducción del déficit luso incluso después de que la troika se viera obligada a suavizar las metas.


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