Berlín apoya con labores de espionaje al Ejército Libre Sirio

El gobierno de Angela Merkel apoya al Ejército Libre Sirio con labores de espionaje

El gobierno de Angela Merkel apoya al Ejército Libre Sirio con labores de espionaje

Credito: Archivo

22 de Agosto.- El Gobierno alemán de Angela Merkel apoya al Ejército Libre Sirio (ELS) mediante labores de espionaje que son efectuados por la Armada germana y por el Servicio de Inteligencia Federal (BND, por sus siglas en alemán). El fin de semana el Ministerio de Defensa Federal confirmó en parte las informaciones publicadas al respecto por el diario conservador Die Welt y el sensacionalista Bild. Hasta ahora se sabía por declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, que Berlín veía inminente la caída del presidente sirio Bashar al Assad y que por eso el ejecutivo había creado un grupo interministerial que junto con opositores sirios está preparando la “transición” del Estado sirio después de al Assad.

Según los citados diarios, la Armada alemana está operando con el barco “Oker” ante las costas sirias. Cuenta con varios equipos de alta tecnología que le permite controlar las comunicaciones y movimientos de las tropas sirias hasta una distancia de 600 kilómetros. Las informaciones obtenidas por el espionaje electrónico pasan primero al Comando de Reconocimiento Estratégico en Bonn que los puede completar con los datos obtenidos por satélite.

Según los dos mencionados medios, a bordo del “Oker” se hallan también expertos del BND. Otros agentes secretos operan desde Adana en Turquía donde la OTAN mantiene una base militar. La colaboración del BND con el servicio secreto militar turco MIT es notoria. Por esta vía y a través de la CIA y del servicio secreto británico MI6 las informaciones de los alemanes llegan a manos del ELS. “Ningún servicio secreto occidental tiene tan buenas fuentes en Siria como el BND” cita el diario Welt a un agente estadounidense. 

Lo nuevo es que dos periódicos, habitualmente cercanos a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel, hicieron público este tipo de informaciones que por lo general son consideradas como secretos de Estado. Dado que Berlín no ha emprendido hasta ahora pasos legales por la revelación de secretos oficiales, es de suponer que la filtración se ha dado con el visto bueno del Gobierno alemán. Recientemente el nuevo presidente del BND, Gerhard Schindler, afirmó en una entrevista, concedida al Welt, que respecto a Siria “hay muchos indicios de que la fase final del régimen ha comenzado”.

En ello debe ayudar el barco “Oker”, denominación militar A 53, que pertenece a la Primera Escuadrón de Submarinos. Esta unidad naval y los modernos submarinos del tipo U31 suministran al Ejecutivo de Merkel una importante parte de la inteligencia que hasta cierto punto le hace independiente de las informaciones que manejan sus aliados estadounidenses, británicos y turcos.

Las operaciones del “Oker” y de sus dos naves hermanas “Alster” y “Oste” son consideradas por los alemanes como “viajes de reconocimiento nacionales”. Se sabe que estas unidades operaban ante la costa libia durante la guerra de la OTAN contra el presidente Muamar al Gadafi. Entonces se decía que el BND hizo posible la detención del mandatario libio que después de salvajes torturas terminó asesinado por sus captores.

A su vez la revista trimestral GEHEIM (cuyo nombre significa secreto en alemán), especializada desde 1985 en revelar los trucos sucios de la CIA y de otros servicios secretos del norte, relata en su actual número los antecedentes de la intervención encubierta de Berlín en Siria. Afirma que el atentado que en 2008 costó la vida del líder de la resistencia libanesa, Imad Mughniyah, en Damasco, se llevó a cabo con ayuda del BND. Esta operación conjunta de la CIA y del servicio secreto israelí Mossad, fue posible gracias a las informaciones sensibles suministradas por el agente alemán conocido por su sobrenombre “Gerhard Conrad”. Entre 1998 y 2002 representó oficialmente al BND en la capital siria. Este agente se hizo famoso por su intervención en varias negociaciones que llevaron a la liberación de presos palestinos, libaneses e israelíes.

Ahora el Estado alemán prefiere hablar de otros temas, por ejemplo del juicio por espionaje contra cinco sirios. Uno de ellos es acusado de haberse infiltrado en una reunión de opositores sirios que en la oficina de la fundación Rosa Luxemburgo, cercana al partido socialista Die Linke, iban a fundar un “consejo en el exilio”. Dicha institución apoya abiertamente al “cambio régimen” en Siria. El proceso no sólo servirá de denuncia al gobierno sirio sino también para hacer olvidar la colaboración que Berlín buscó con Damasco en la época de la denominada “guerra contra el terrorismo”.

En 2001 la oficina del entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (SPD) permitió que las autoridades sirias interrogaran a su manera al ciudadano alemán de origen sirio Mohamed Haydar Zammar sobre su supuesta implicación en Al Qaida. Por esta razón el hombre fue secuestrado por la CIA en Marruecos y llevado a Siria. A su vez la Cancillería de Schröder intervino para que se le negara la asistencia consular a este súbdito alemán mientras durasen los interrogatorios. Cuando en 2002 fracasó la anhelada cooperación en materia de seguridad con Damasco, Berlín cambió de actitud.


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