El español Carromero está imputado por doble homicidio... y preso

Secretario de Estado de España se reunirá con canciller de Cuba por el caso del "accidente de Payá"

Así quedó el carro conducido por el español Carromero donde iba Payá

Así quedó el carro conducido por el español Carromero donde iba Payá

Madrid, julio 31 - El gobierno español se prepara para una larga crisis diplomática con Cuba, la primera tras la llegada de Rajoy a la Moncloa, por causa del joven dirigente del PP Ángel Carromero, imputado por doble homicidio a causa de un accidente donde fallecieron dos opositores cubanos y donde han salido al tapete temas muy escabrosos.

A principios de la pasada semana, el ministro José Manuel García-Margallo telefoneó a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez. La conversación fue cordial, pero el segundo no dejó de recordar que el conductor del turismo en el que perdió la vida el disidente Oswaldo Payá era miembro del partido que gobierna España y entró en el país con un visado de turista, por lo que violó las normas de inmigración al realizar actividades políticas. Rodríguez se remitió finalmente a la supuesta independencia de los jueces cubanos.

El artículo editorial publicado en Granma evidencia que la investigación tambien, obviamente en un país serio,ha estado igualmente dirigida a conocer los contactos de Carromero y su compañero sueco Jens Aron Modig con la oposición anticastrista. Es que se saben cosas después de un accidente.

A Carromero se le abrió una investigación por homicidio imprudente, castigado con hasta 10 años de cárcel. Todas las gestiones realizadas por Exteriores —desde la llamada de Margallo a los contactos del secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia— iban dirigidas a evitar la presentación de cargos. El vídeo difundido el pasado lunes, en el que Carromero se autocriticaba  y daba por buena la versión oficial del siniestro, hicieron pensar que La Habana podría darse por satisfecha.

Una vez dictada la orden de prisión provisional, fuentes diplomáticas temen que haya que esperar a que recaiga sentencia firme para plantearse el indulto, la expulsión o la aplicación del convenio que permite el cumplimiento de la pena en España. Aunque siempre cabe que el fiscal retire los cargos, pues las familias de los disidentes fallecidos no se han personado en la causa.

No está previsto que ningún alto cargo español viaje a Cuba, pero Jesús Gracia y Bruno Rodríguez asistirán el próximo día 16 en Santo Domingo a la toma de posesión del nuevo presidente dominicano, Danilo Medina; y Margallo coincidirá en septiembre con el canciller cubano en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Serán dos ocasiones para encauzar el problema, si es que aún no se ha resuelto.

El cónsul general de España en La Habana, Tomás Rodríguez-Pantoja, visitó el lunes a Carromero en “100 y Aldabó”, un centro de investigaciones policiales ubicado en el cruce de las dos calles habaneras que le dan nombre. El joven se encontraba “nervioso pero bien atendido” y había podido hablar por teléfono con su madre, según fuentes diplomáticas.

La tesis de una tenebrosa conspiración para matar a Payá, que la familia y parte de la oposición sugirió al principio, se desvanece luego de las declaraciones del propio Carromero y Modig confirmando que todo fue un accidente fatal. Al parecer, el azar y la imprudencia política se han cruzado hoy de modo macabro en una carretera de Cuba y, paradójicamente, el disidente más apoyado por el PP ha fallecido en un coche que iba pilotado por un joven inexperto de este partido. Carromero viajó a Cuba con las bendiciones del PP y ahora puede ser condenado a varios años de cárcel, o perdonado, pero en ese caso el Gobierno de Mariano Rajoy deberá un favor.



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