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En las principales ciudades colombianas se realizaron protestas con completa normalidad y sin sobresaltos. Los sindicatos de educadores concentraron a sus huestes y levantaron sus gritos contra la pretensión oficial de acabar el régimen especial de salud que los protege para llevarlos a la ley 100 de 1993 a la que califican de “nefasta norma que acabó con el derecho a la salud de los colombianos y enriqueció las arcas del capital financiero”.
Pedro Arango, fiscal de la Fecode, destacó la combatividad y compromiso de los afiliados que concurrieron a la Plaza de Bolivar en Bogotá. “La jornada fue un éxito en participación, demuestra la beligerancia y compromiso de los maestros que no están dispuestos a dejarse arrebatar derechos conquistados tras duras batallas durante décadas. Advertimos que si el gobierno del presidente Juan Manuel Santos no escucha el clamor de los educadores colombianos será el responsable de la parálisis total de la enseñanza oficial” indicó el portavoz sindical.
La protesta de los profesores contó con el acompañamiento de miles de alumnos y padres de familia quienes conforman un solo frente unitario para defender la educación pública, blanco de las políticas privatizadoras neoliberales del gobierno nacional.
