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Cómo valoras la situación de los movimientos sociales?
Problemática.
Es
fundamental tener un diagnóstico correcto de la situación que a mi
parecer es la siguiente: Tenemos la mayor crisis del sistema
capitalista desde hace 80 años y las respuestas sociales no están a la
altura. Cuando estalló la crisis, en el 2007-2008, la inteligencia
pro-capitalismo tuvieron escalofríos porque se dieron cuenta que era
una crisis sistémica. Se habló de crisis capitalista, de refundar el
capitalismo porque realmente temían una respuesta de gran amplitud y
eso todavía no ha ocurrido.
Es verdad que hay signos positivos
como los dados en Belén en el FSM de enero de 2009: 140.000
participantes, la gran mayoría jóvenes que buscaban participar en los
talleres más radicales. La declaración final de movimientos indígenas,
de mujeres, de justicia global, etc son muy radicales. Pero no será un
foro social mundial el que pueda cambiar la correlación de fuerzas sino
las luchas reales en los países donde la crisis es más fuerte, en los
que tienen peso en la economía mundial. A ese nivel, las respuestas
sociales en los Estados Unidos o en Europa occidental son hasta ahora
limitadas, como si la gente estuviera paralizada por los golpes que
está recibiendo, por el desempleo, etc.
Es un diagnóstico
preocupante
Sí,
y eso obliga a la acción a los movimientos sociales que constituyen una
fuerza real (Vía Campesina, sindicatos, redes como la marcha mundial de
mujeres, el Comité por la anulación de la deuda al tercer mundo, las
organizaciones indígenas, etc) Tienen un desafío muy grande para
organizar estrategias de acción. Todavía no se ha logrado, pero a
finales de enero hubo la reunión mundial de movimientos sociales en San
Paulo, fuera del ámbito de los foros sociales, donde se hará un
seminario para hacer un balance de nuestras estrategias y de cómo
impulsar un movimiento.
Tampoco los gobiernos de izquierda más
avanzados, como los de Bolivia Ecuador o Venezuela, han tomado
iniciativas fuertes. Han hecho pronunciamientos interesantes cómo el de
la cumbre de Copenhague pero se está perdiendo un tiempo precioso para,
por ejemplo, lanzar el Banco del Sur con criterios coherentes, avanzar
con el SUCRE (sistema único de compensación regional, que eliminaría el
peso del dólar a los países del ALBA), dar más coherencia al ALBA. Hay
mucho discurso y mucha retórica pero los hechos y las decisiones no
siguen esa línea.
¿Qué está fallando para que en esta época de
crisis del sistema no haya una movilización contundente?
Si
hablamos de Europa o EEUU, el movimiento sindical juega un papel
importante para movilizar o no hacerlo. En Europa la Confederación de
Sindicatos, en España CCOO, UGT, en Francia la CGT, la CFTD, los
sindicatos Británicos, ninguno quiere grandes movilizaciones. Creen que
si ponen en marcha el tren de las luchas estas tomarán un carácter más
radical que en otras épocas. Las direcciones de los sindicatos no están
dispuestas a asumir riesgos para enfrentarse con gobiernos. Se aferran
a la opción de esperar que con los planes de rescate de los bancos se
va lograr salir de la crisis en 1 o 2 años y esto es un error.
Un
ejemplo lo vimos a principios de 2009 en las movilizaciones en Francia
que tuvo una participación similar a las obtenidas en mayo del 68. La
gente quería continuar con las movilizaciones y las direcciones
sindicales decidieron que no. Hubo mucha frustración, pero la gente no
fue capaz de autoconvocarse a nivel de todo un país coordinando los
sectores público y privado.
Existe una disposición a la movilización
si hay un plan de acción de parte de las direcciones sindicales. Sin
una participación sindical fuerte y sin grandes movimientos espontáneos
como lo hubo a final de los 60 inicios de los 70 que era el final de la
gran era de prosperidad económica, la gente podía ir a la huelga con la
idea de vencer. Hoy en día para vencer hace falta un plan de acción
fuerte.
¿No hay ningún lugar con capacidad de acción?
Los
sitios
donde hay una gran movilización son los países periféricos como
en América Latina que, para mi, constituyen el epicentro de la
resistencia, como las organizaciones indígenas en Ecuador o en Perú. La
estrategia nos obliga a hacer un trabajo de concienciación, plantear el
debate sobre la estrategia dentro del marco del FSM, incluso con las
confederaciones sindicales que forman parte del mismo. Las
organizaciones campesinas deben también plantear la solución a la
crisis alimentaria a nivel internacional implementando políticas de
soberanía alimentaria.
¿Crees que, por parte de los
sindicatos europeos, la pasividad se debe al temor de salir de un
modelo productivo ligado al consumo, ya que implicaría un cambio
radical en la forma de trabajar y de organizarse?
No creo
que sea esa la razón principal. Pienso que la razón principal se
encuentra en las direcciones burocráticas que no quieren tomar ningún
riesgo, sino que prefieren buscar la vía de la negociación y, como
temen la dinámica que puedan tomar grandes movilizaciones, prefieren
tratar de negociar con la patronal y los gobiernos. No es tanto su
visión del modo de producción, porque hoy en día todo el mundo se da
cuenta que este modelo de consumo, este modelo extractivista,
consumista que produce incluso el cambio climático no es bueno. Lo que
pasa es que la gente no es muy revolucionaria a nivel de ideas. El
problema principal es darse cuenta que para lograr algo ahora implica
un nivel de enfrentamiento. No hablo de tomar el poder pero sí de
huelgas de larga duración oposición frontal a la patronal, o, incluso,
derrumbar a un gobierno que no se hace desde hace tres o cuatro décadas.
También
han habido derrotas importantes...
En
el ámbito del FSM tuvimos problemas a partir del 2003 hasta el año
pasado (y todavía no hemos salido). Dos países claves en la
construcción del movimiento altermundista son Italia y Brasil. En
Italia el partido de la Refundazione Comunista entró en el gobierno de
Romano Prodi, de carácter social-liberal. Eso provocó una
desmoralización y una derrota política de la Refundazione Comunista que
perdió la representación parlamentaria. Los movimientos sociales
italianos no tienen la misma capacidad que cuando se convocó el primer
foro social europeo en noviembre de 2002 en Florencia con una marcha de
medio millón contra la guerra. O en Génova en 2001.
O en Brasil
en el que la línea de Lula es de carácter social-liberal apoyado por el
principal sindicato. Esto influyó no sólo en el FSM sino incluso en la
coordinadora de movimientos sociales, que es más radical, fue afectada
por la orientación política de los gobiernos y las derrotas políticas
de los MMSS.
Cuestionar de manera estructural y permanente el
poder
¿La
entrada en los gobiernos de izquierda de Latinoamérica de personas
vinculadas a los movimientos sociales no hace que estos abandonen el
modelo extractivista. Vale la pena que los entren a formar parte de
gobiernos viendo los resultados?
Lo fundamental para los
movimientos sociales en países como Bolivia, Venezuela o Ecuador es
mantener una capacidad de movilización autónoma respecto al gobierno
para ser capaz de presionarlo. A ser posible sin enfrentarse, sino más
bien presionarlo, estimularlo apoyando las iniciativas más avanzadas
que adopte. Pero, si no funciona, entonces se ha de enfrentar la
política del gobierno. Las personas de los movimientos sociales no
deberían aceptar cargos ministeriales para así mantener la capacidad de
movilización.
Habría que buscar una relación dialéctica
constructiva de apoyo y presión para ir en la buena dirección. Si esto
no funciona se han de movilizar como lo hizo la CONAIE en Ecuador
porque el gobierno no ha tomado en cuenta la posición de los indígenas.
Los movimientos están obligados a consultar a sus bases y, si estas lo
deciden, movilizarse. Aunque se intente implicar a los movimientos
sociales en intentos de golpe, que es una estrategia de Correa. Si el
gobierno no escucha cuando los golpistas decidan actuar los movimientos
sociales no lo apoyarán. Hay un sector del gobierno que lo entiende
pero ahora está influenciado por el sector más conservador.
Se
pueden firmar acuerdos y apoyar las buenas medidas de un gobierno pero
se ha de presionar y si es necesario enfrentarlo para obtener un cambio
de orientación política.
¿Qué alternativas existen más allá
de las movilizaciones o el enfrentamiento? ¿Es necesario dejar de
reconocer la estructura estatal y aplicar el propio modelo de
desarrollo de los pueblos?
No. Creo que estrategias, como
por ejemplo la de los zapatistas, corresponde a una organización que de
hecho, aunque no fue su deseo, es marginal en la vida política de
México y está en una situación de autodefensa más que de ofensiva.
Me
parece fundamental no solamente una estrategia de movilización sino que
hay que construir instrumentos de poder popular desde abajo al estilo,
ahí sí, de los zapatistas o de los indígenas organizados en la CONAIE.
Pero también de otros sectores como por ejemplo los trabajadores
fabriles, que han de tener una política de control obrero. Esto implica
tratar de crear una dualidad de poder en la empresa capitalista.
Cuestionar de manera estructural y permanente el poder de decisión de
los dueños de las empresas sean privadas o del Estado. En caso de
gobiernos que nacionalicen empresas, la producción la han de organizar
los trabajadores y no una burocracia o los tecnócratas.
Notas
--
…el estímulo moral, la creación de una nueva conciencia socialista,
es el punto en que debemos apoyarnos y hacia donde debemos ir, y hacer
énfasis en él.
El estímulo material es el rezago del pasado, es aquello con lo que hay
que contar, pero a lo que hay que ir quitándole preponderancia en la
conciencia de la gente a medida que avance el proceso. Uno está en
decidido proceso de ascenso; el otro debe estar en decidido proceso de
extinción. El estímulo material no participará en la nueva sociedad que
se crea, se extinguirá en el camino y hay que preparar las condiciones
para que el tipo de movilización que hoy es efectiva, vaya perdiendo
cada vez más su importancia y la vaya ocupando el estímulo moral, el
sentido del deber, la nueva conciencia revolucionaria.
Ernesto "Che" Guevara,24 de marzo de 1963.
