|
El viaje de Pearl se realiza en medio de la incertidumbre que vive Colombia por la liberación de secuestrados anunciada por las FARC, en la que él mismo ofreció su participación.
En el centro Diálogo Interamericano, Pearl debatirá sobre el desarme en su país bajo una gira que está enmarcada en la estrategia de cooperación internacional de la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración con la que se ha posicionado a Colombia.
Según la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración, Colombia ha sido "un caso único" en procesos de desarme y desmovilización con grupos al margen de la ley que "aún se encuentran activos".
La Embajada de Colombia en Estados Unidos informó que Pearl se reunirá con altos funcionarios del Gobierno de Barack Obama y con la Organización de Estados Americanos (OEA), así como también con representantes del Banco Mundial y el Departamento de Estado de EE.UU.
Se prevén igualmente encuentros con congresistas estadounidenses y organizaciones no gubernamentales que tengan interés en el desarrollo e implementación del proceso de desarme, desmovilización y reintegración de la nación sudamericana.
Asimismo, Pearl busca reforzar las relaciones con aquellos organismos que han seguido de forma permanente el proceso de reintegración de su país.
Otro de los puntos que el Alto Comisionado para la Paz tocará en su visita de este martes a Washington será el de la cooperación.
Según fuentes oficiales, Pearl, quien se encuentra actualmente trabajando en el proceso de liberación de los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) buscará fortalecer los lazos diplomáticos que mantienen Bogotá y Washington.
En junio de 2009 Bogotá y Wasgington acordaron instalar siete bases militares estadounidenses en territorio colombiano.
Posteriormente a este tratado, en octubre de ese mismo año, el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, y el embajador de EE.UU. en Colombia, William Brownfield, rubricaron sus firmas para dar paso a que tropas extranjeras se establezcan en el país sudamericano.
Las naciones vecinas de Colombia han manifestado su rechazo a este acuerdo, al garantizar que la presencia de tropas estadounidenses en América Latina generaría serios problemas de seguridad para los pueblos latinoamericanos.
Gran parte de Sudamérica considera que la instalación de estas siete bases militares es un plan de Washington para convertir a Colombia en un punto clave de dominación política, económica, cultural y militar en Latinoamérica.
