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“Ese movimiento de protestas dirigidas, alentadas y financiadas por los Estados Unidos logró en un primer momento derrocar al gobierno legítimamente constituido en Ucrania, pero la gente se dio cuenta y votó en contra de los líderes fabricados por la CIA y organismos de la Unión Europea, que nada tenían que ver con los verdaderos intereses del pueblo ucraniano”, agregó el dirigente comunista.
El diputado señaló que ese moviendo forma parte del ensayo de la política estadounidense que se han llamado las revoluciones de colores y comparó la situación vivida en Ucrania con lo que estamos viviendo en Venezuela en estos momentos, con los estudiantes opositores directamente digitado desde los Estados Unidos.
“Todos estos movimientos forman parte de un gran laboratorio para tumbar gobiernos progresistas y nacionalistas, según los mismos órganos estadounidense, de manera pacífica o con golpes de estados disfrazados con ropajes legalistas, pero afortunadamente el pueblo venezolano ha elevado mucho su conciencia en estos 11 años de revolución y por lo tanto rechaza rotundamente estas manipulaciones extranjeras”, recalcó Wimmer.
Para el parlamentario, la derrota de la contrarrevolución naranja significa una derrota directa para la política imperialista de los Estados Unidos y que por lo tanto los sectores antiimperialistas del mundo deberían celebrar estos resultados.
